sábado, 15 de diciembre de 2012

Vivir o morir



Algunas veces decimos "moriría por ti" como si esto fuera el máximo sacrificio que pudiéramos hacer. No le quito nada de gloria al hecho, la verdad, pero me parece que hay otros actos mucho más loables que ése.

Morir es la entrega de todo, pero de cuajo. Morir significa que se acaba, que no hay más detrás, que se termina el camino...

Sin embargo, vivir es bastante más complicado. Vivir significa levantarse cada mañana, con más o menos ganas, y disfrutar de cada momento del día; ir al trabajo con una sonrisa y hacer todo lo posible porque las cosas sean de la mejor de las maneras; quedar con amigos y disfrutar de la charla, incluso esos días en los que lo único que una quiere es estar sola en casa...

Vivir significa disfrutar de la suerte de tener gente a la que amamos cerca; ver su sonrisa y sentir que el Universo entero se pone de nuestra parte; soñar y luchar por los sueños... y que sonriamos nosotros cuando tenemos pocas ganas.

También es llorar, y sufrir, saber que se saldrá de ésta como de tantas otras... Significa que habrá lágrimas que se alternarán con risas desbocadas.

Y yo, sinceramente, prefiero entregar esa vida que el fin de la misma.

Ni quiero morir por ti ni que tú mueras por mi.

Lo que quiero, de todo corazón, es regalarte cada momento de esta preciosa vida.

martes, 27 de noviembre de 2012

Maneras de decirte "Amo"


Existen muchísimas maneras de decirte lo que siento, lo que despiertas en mi y la forma en que yo siento la relación. Supongo que todas son siempre, pero no tienen la misma intensidad en todo momento, así que recurro a la que me sale del alma para invocarte, para llamarte.

Cuando te digo "Amo", el sentimiento que prima es el de que tú posees todo lo que soy, que deseo que me roces, que me toques, que me azotes... que tu pensamiento se pose en mi para mostrarme, como sólo tú puedes, la dominación absoluta que ejerces sobre mi... y que yo deseo. Es algo, sobre todo, físico, carnal, de deseo animal, como la perra que busca la mano que le da de comer, y come de ella, feliz, contenta, satisfecha porque su Amo ha ejercido de tal.

Cuando te digo "Dueño", es algo menos físico. Suele responder a la necesidad mental de que me sientas tuya, de que me lleves a donde quieras, de que conduzcas a este ser tuyo por el camino que más te plazca. "Mi Dueño", de todas maneras, es un sentimiento más que dos palabras. Nacen y mueren en mi cabeza en muchas más ocasiones de las que salen de mi boca.


Al llamarte "Mi Dios" lo que hago es adorarte. Toda mi admiración, mi fé, el consuelo... la constancia de que hay algo grande, inmenso, en ti me hace adorarte como a un dios todopoderoso que saca de mi lo más grande, que hace nacer de la nada seres vivos que me invaden el alma, el estómago, el deseo... Un dios terrible y magnánimo que me concede la gracia de ser su fiel devota y a quien, sin darme cuenta, rezo (desde este especial ateismo monoteista) todas las noches. Es el dios a quien entrego una fe que no necesito porque todas sus acciones, todos los hechos, son milagros puros que nacen de su existencia. El dios de quien una sola palabra basta para curarme y por quien sueño ser el vanhala.


Otras veces, sin embargo, eres "mi Rey", el Dueño y Señor de cada uno de los territorios de mi alma y de mi cuerpo; el hombre puesto en un trono al que sirvo con lealtad y humildad, y por quien vivo. El hombre, carne y hueso, que reina cada uno de mis actos y por quien cada día trato de ser mejor sirviente, mejor escudera, mejor luchadora... El hombre (no dios, sino humano) que tiene la potestad del perdón y el premio, la autoridad para el castigo y el absoluto derecho de servidumbre sobre mi.


Y otras, "Mi Señor". Siempre me suena a poco, igual por manido, pero es una maravillosa demostración de todo el respeto que te tengo y mereces; el "usted" que tengo dentro y no me sale; la admiración más asboluta a cada uno de tus actos, de tus pensamientos, de tus intenciones... El saber, de manera cierta, que eres un Señor, en todas las acepciones de la palabra, y que despiertas en mi una pasión y deseo que velo (temporalmente, claro) y camuflo en la palabra adecuada para ocasiones en las que el desenfreno no tiene mucha cabida.


Todas convergen y eres mi "Todo": Dios, Amo, Dueño, Señor, Rey...

Todas y cada una de las palabras que me despiertas nacen del corazón y la mente que te adoran, te respetan, te aman, te desean y  te sirven.

Todas y cada una de las palabras son poco para lo grande que eres y las emociones que me despiertas.

sábado, 17 de noviembre de 2012

El tigre junto al que sueño




A veces duermo junto a un tigre que ruge y me araña; que me ataca y me devora. A veces, me despierto y siento aún su fuerza en mi cuerpo, los restos de la lucha librada... A veces, el tigre que nunca descansa saca todo su instinto lamiendo, mordiendo, rugiendo...

A veces.

A mi me gusta el animal que siento. Cuando sale, sencillamente me dejo llevar porque sé que toda resistencia será fuerza perdida. Y yo, entonces, disfruto de su poder sobre mi, de todo su instinto venciendo a mi cabeza, que rodaba y rodaba antes de todo.

Y el todo que parecía inamovible, las percepciones y pensamientos que pensaba fijos, cambian, se extinguen, varían, de la manera más natural, y se tornan algo lejano que no existe.

A veces.

Otras, sencillamente, es él quien duerme a mi lado.Y me sobrecoge un sentimiento infinito de agradecimiento y felicidad por saberle ahí, latente siempre, presente siempre.

Todos los todos del Señor de mi me emocionan.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Mi pecho

Me encanta mi pecho. Me encanta verlo y sentirlo. Me encanta notarlo en tus manos, saber que lo tocas, que lo pellizcas, que lo besas, que lo muerdes...

Me encanta la conjunción de tu cuerpo y el mío en el pezón de cada pecho.

Me encata ser tuya, que me uses, que me ames, que me tortures, que me beses...

... En fin: me encanta tener tu collar en mi alma.

Resolviendo fotos de otro tiempo



Hay manos que fueron magia, el Universo entero en un gesto... y ahora, vistas desde la distancia que da ser ajenos a esa vida, resultan totalmente desconocidas.

Hay lugares que fueron un sueño tocado y pensado, vivido, deseado... y, en estas fotos que ahora observo con detalle, son absolutamente desconocidos.

Nada es lo que era. Probablemente, como dice Aute, nada queda en este trozo de papel: todo es alquimia... es la prueba más veraz de que todo es mentira, porque el tiempo pasa hasta para la memoria que deshace pensamientos y resuelve en perfectos desconocidos a quienes creían conocerse.


martes, 30 de octubre de 2012

Me envuelvo

Me regalo y adorno mi cuerpo como el regalo precioso que quiero darte. El alma, que ya conoces, siempre está enlazada...

domingo, 28 de octubre de 2012

El collar

Nunca he sido mujer de collares ceñidos. Mi amigo eternoaprendiz dice que soy alérgica a ellos, y no quiero quitarle razón, porque me conoce bastante bien, pero el caso es que nunca los he llevado porque, sencillamente, me apretaban, me dolían, notaba constantemente algo ahogándome...

Siempre he sido más de colgante, de cadena que exista, pero me deje suelta.

Si buscamos analogías o asociaciones piscológicas seguro que las encontramos rápidamente.

El caso es que llevo tiempo deseando tener uno. Como muchas otras cosas en la vida, algunas cambian de sentido cuando hay alguien que les otorga uno nuevo. Lo que antes era algo sin demasiado sentido para ti de repente pasa a significar muchísimo.

El collar más importante se lleva en el alma, y no aprieta, no duele, no ahoga. Ése lo llevo desde hace mucho.

El otro, el que deseo, llegará, seguro. Pero, probablemente, sea el que menos importa, sobre todo ahora, que pensarlo no duele.

sábado, 27 de octubre de 2012

Expectativas incumplidas

No siempre las cosas son como las queremos. No siempre salen como deseábamos que fueran mientras las imaginábamos, porque (por lo menos yo) tendemos a pensarlas, aunque sea sólo un segundo antes de comenzar a realizarlas, de una manera determinada.

Las circunstancias que llevan a que las cosas no sean como queremos son muchas y muy variadas, y suelen quedar lejos de la posibilidad  de cambio.

Yo, experimentadora nata, tiendo a crear cosas en mi cabeza para poder realizárselas a Él como un regalo. Las pienso, las ensayo, las repito (cada vez con un toque distinto)... Y luego, a la hora de la verdad, salen como les parece a ellas, sin tener para nada en cuenta cómo yo las había planeado y desarrollado antes.

Antes me agobiaba, pero ahora ya no, porque una de las mejores cosas que tiene preparar algo con ilusión es, precisamente, lo mucho que se disfruta haciéndolo.

Aprender a asimilar que las cosas no siempre salen como queremos nos hace más felices a nosotros, y evita que los demás sufran las consecuencias de nuestras expectativas incumplidas.


domingo, 7 de octubre de 2012

Otoño

El otoño es esa época del año parecida a los jueves: no es la dicha absoluta, pero promete. No es el trabajo duro, pero se resiente.

Sin embargo, para mi, es un momento mágico. Tengo muchas imágenes otoñales en mi cabeza, muchos recuerdos asociados a las hojas de los árboles alfombrando las calles, muchas ilusiones nacidas, muchos miedos espantados...

Para mi el otoño es, ni más ni menos, el nacimiento de la esperanza.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Ayudadora de sueños

Todos soñamos. No sólo cuando estamos dormidos, sino a plena luz del día, en mitad de una aburrida reunión de trabajo, o en la soledad de un café de media tarde. Todos soñamos. Y es maravilloso pensar en aquellas cosas a las que queremos llegar, aquellas que deseamos alcanzar, y que son las que encarrilan muchos de nuestros movimientos para hacerlas viables, posibles, probables... hasta que llegan.

Unos sueños tardan más y otros, menos. Algunos nos llevan toda la vida y otros culminan casi en el momento de desearlos, pero todos, absolutamente todos, tienen derecho a existir, por raros o lejanos que parezcan.

Para todos ellos hace falta que estemos dispuestos a pagar el precio que suponen, porque hasta el ahnelo más bonito tiene un precio. Y el más difícil de pagar suele ser sentirnos merecedores; saber que es justo (para esa justicia interior que todos tenemos) concedérnoslo.

Me he dado cuenta de que, en muchas ocasiones, otras personas contribuyen a que nuestros sueños se hagan realidad, aunque seamos nosotros quienes tengamos que poner toda la carne en el asador. Y también me he dado cuenta de que yo deseo, profunda e intensamente, que se hagan realidad los tuyos.

Me he dado cuenta de que puedo ayudarte a conseguir algunos de ellos, y quiero, con todas mis fuerzas, hacerlo.

Siento que es La razón de muchas cosas: poder ayudarte a realizarlos.

Lo sabes y sé que lo sabes, pero quería decírtelo por escrito: aquí me tienes, Señor. Mi vida, mi casa, mi tiempo, mi alma... a tu entera disposición

...para ayudarte a cumplirlos.

lunes, 20 de agosto de 2012

En nuestro cuerpo se escriben muchas historias. Las cicatrices, las heridas, los moratones, las arrugas, los michelines, las estrías... Cada uno de ellos tiene detrás algo que lo hace especial y determina que ése sea nuestro cuerpo y no el de cualquier otra persona. De hecho, cada una de esas marcas, de esos signos, son los que hacen que el cuerpo encaje perfectamente con la mente y se unan en un solo ser.

Tenemos el cuerpo que ha labrado nuestra historia y es maravilloso poder leer en él el paso del tiempo, las experiencias, la gente que estuvo, la que se fue, las alegrías, las penas...

A mi me encantaría escribirme el cuerpo, como en la foto, y ser capaz de mirarme y saber la belleza que entraña cada una de las palabras, pero la verdad es que tampoco me hace falta porque tengo esos signos, uno a uno, que me llevan hasta esos momentos.

Yo tengo una cicatriz en el talón de aquiles. Atropellé a una bici jugando en el patio. Cuando la veo recuerdo todas esas tardes rogando por que no anocheciera, las llamadas al timbre de casa, los amigos eternos, los juegos en el barro, las escapadas infantiles descubriendo otros mundos que distaban 20 metros del lugar conocido...

En la rodilla tengo muchas marcas: la única vez en mi vida que conduje una moto me caí sobre esa rodilla y me hice una herida impresionante. El golpe terminó de romperme el menisco y tuvieron que operarme, con lo que añadí dos cicatrices más a esa parte. Al mirarla me acuerdo de los partidos, de los entrenamientos, de las compañeras de equipo, de las rivales, de la maravillosa sensación de jugar y sentir que el mundo entero era eso: el campo, el balón y las nueve personas con las que se compartía el espacio. También me acuerdo de las tardes en moto, prohibido de manera absoluta, y de aquellos paseos con aquellos dos chicos de apellido parecido que dieron a la vida un nuevo tono. Las noches en la playa, las fiestas, los primeros besos y magreos...

Mi ajustador matriciero también dice mucho: mi mariposa, que más que una marca es yo misma, mis sueños, la alegría y el agotamiento. Y la cicatriz de la operación que me hizo sentir que la vida es bella, y que necesitamos poder compartirla con los seres a los que amamos. Y que es corta, o larga, pero tiene que ser intensa y feliz.

Mi pecho... ainssss... Ahí están años de complejos, de sufrimientos, de belleza, se sentirme horrible, de sentirme deseada, de querer ser otra, de haber deseado ser hombre para no tener que sufrir eso; el piropo de los albañiles y las quemaduras en el hombro; el miedo a ser diferente y la constancia de que el esquema corporal creado en la adolescencia nos marca toda la vida...

La mano... ainssss... ese cuchillo que agujereó sin romper y las horas de rehabilitación, la maravillosa gente con la que compartí esos ratos infinitos, la guitarra y tomar la decisión de que la vida es algo más que la música; que, a veces, hay que dejar de hacer lo que se deseaba en pro de la vida, que es mucho y grande...

Y mi mapa celeste...

Miles de cosas que están escritas, dibujadas en el cuerpo que miro y me sorprende.

Hoy entiendo las marcas en la piel como mi historia.

miércoles, 25 de julio de 2012

Los cambios


Muchas veces me planteo cómo he llegado a apreciar ciertas cosas que antes, sencillamente, o no existían o me parecían poco atractivas. Ahora miro esta foto y sonrío. Me gusta lo que veo, pero lo que me hace sonreir va más allá de la imagen: es la historia, lo que sucedió antes (antes y mucho antes de ese antes); el cómo ha llegado ese violeta (y no cualquier otro color) hasta mi...

Me sorprende ver cómo son las cosas; cómo las creemos eternas y, en realidad, cambian a cada momento; cómo una puede ser muchas, y todas diferentes, sin dejar de ser la que se es. Me alegra saber que una puede escoger un rumbo u otro sin dejar de llegar al destino final, la felicidad, y conseguirlo de manera plena.

Me alegra ver esa foto, estar en ella... y que seas tú quien esté al otro lado.

jueves, 19 de julio de 2012

Quisiera...



Quisiera poder complacerte en cada palabra o silencio;
decir con el cuerpo todo aquello que deseas escuchar;
darte en cada gesto lo que anhelas;
mirarte y descifrar el mundo que te oculta y tras el que te escondes.

Quisiera ser la sumisa que deseas sin que tengas que decirlo;
la que complace tu alma y tu cuerpo con el esfuerzo desapercibido;
la que te haga sentir el mundo arrodillado, como yo,
ante la grandeza que destilas.

Quisiera ser, poder, hacer, decir, callar...

Quisiera poder complacerte y no pensarte a todas horas
para evitarte el desgaste,

pero a veces, sencillamente,

... no puedo.

lunes, 16 de julio de 2012



Hoy me he puesto a repasar, así de esta extraña manera en que me ha dado por hacerlo, mi vida bedesemera.

Al principio todo era nuevo. Tenía miedo e ilusión y me parecía que podía aprender mucho de todos. Pensaba que éramos especiales. Conocí a alguien y me enamoré. Me llevó por el camino del aprendizaje y, entre otras maravillas, descubrí que se puede enseñar sin predicar con el ejemplo. Aunque no lo crean, eso es algo precioso.

Luego, me desencanté.

Más tarde llegó el desamor y todos los reproches y consecuencias nefastas de estos.

Y después ya no quise creer ni querer, ni amar. Conocí entonces la entrega sin el amor incondicional del que solemos hablar, y la verdad es que estuvo bien. Disfruté de sensaciones que nunca antes había tenido y comprendí que es posible darse en un minuto de deseo, aunque sea diferente a hacerlo con la esperanza de la vida eterna.

Después, más tarde, apareció Él. Cambió todo. Volvió la entrega enamorada, la que hace que todo sea Él, Él, Él...

Y ahora no sé si sé o dejo de saber; no me fío de casi nadie pero escucho a todo el mundo; aprendo lo que puedo, aunque no se predique con el ejemplo; sé que somos corrientes y molientes, y siento que es una pena que no podamos entendernos a pesar de hablar el mismo idioma.

Será, quizá, que preferimos resaltar los dialectos.

domingo, 17 de junio de 2012

Me gusta ese instante.



Lo bueno que tiene el dolor (en realidad lo que tiene todo) es que acaba pasando y en muchas ocasiones deja un regustillo a "me-dolía-pero-ya-no-me-duele" que dura segundos, mágicos y maravillosos, en los que todavía eres consciente del daño pero sin sentir la (para mi) peor de las partes.

Es una sensación de calor y de estado de gracia que pasa rápidamente, pero va asociada, inevitablemente, al después de un fustazo, un azote, un latigazo... El cuerpo volviendo a su estado natural y tú ahí, disfrutándolo, sabiendo que durará segundos maravillosos en los que queda la constancia de lo que acaba de ocurrir pero sin que tenga que suceder de nuevo.

Para mi es algo grande, maravilloso, mágico. En esos momentos cierro los ojos y sólo soy ser que siente, que nota cómo ese calorcito me invade, me llena, me asila, me refugia del dolor recién sentido.

En esos segundos no quiero hablar porque se extingue la magia. No quiero moverme. Sólo deseo estar ahí, en ese cuerpo que acaba de ser receptor y se convierte en emisor.

Me gusta.

Pensar en ello me trae sonrisas.

martes, 5 de junio de 2012

El difícil equilibrio




A veces me encuentro ante mi misma y no sé demasiado bien si lo que hago responde a mi deseo o al de Él, a lo que soy o a lo que quiero ser, a lo que me sale del alma o lo que deseo que salga...

No es un equilibrio fácil.

Sé que yo siempre soy yo, hasta cuando dudo serlo, porque mis dudas, mis actuaciones siempre salen del mismo sitio. Y porque, en casi todas las cosas de la vida, intento hacer aquellas cosas que deseo o desear las que hago, que no es lo mismo pero es igual.

El caso es que a veces veo a una persona que me cuesta reconocer, pero que me suena. La que mira y la que es vista se encuentran en el pasar del ángel y se dan cuenta de que son la misma, pero que han de llegar al equilibrio.

No es cuestión de mitad y mitad.

Es cuestión de ser feliz.

domingo, 3 de junio de 2012

Emputeciéndome


Cierro los ojos y me veo. Puta de todos, pero Suya al fin y al cabo. Me muevo de esa manera que quiero, la que incita, la que lleva al deseo a quien desea desear... Los pechos se camuflan en una tela que suspira por dejar de extinguirse sobre la piel que supura calor. Mi cuerpo emana ese olor que dice "Tómame... lo estamos deseando" y sólo pienso en Él.

Da igual que los demás miren, toquen, se empalmen... Sólo importa Él, su mirada, su deseo, sus ojos sorprendidos viendo cómo yo, que era santa, me he convertido al puticismo con la constancia de beatas de antaño.

Quien tiene que darme permiso para poder ejercer aún no ha contestado. Espero expectante e intranquila.

Sigo cerrando los ojos y me veo frente a todos y todos son Él con otras bocas, otras lenguas, otros ojos, otros cuerpos... Todos son Él pero yo ya no soy yo. Sólo carne. Tetas y coño que cogen la forma de un ser humano que coincide con ser la que antes yo veía en el espejo, pero no me reconozco. No podría ser yo sin hacerme daño.

Ahora soy ella, sherezade la puta, la que desea complacerle, la que sabe que Él quiere esto.

Disfrutaremos, Amo...

lunes, 28 de mayo de 2012

El castigo


Últimamente he pensado mucho en el castigo, pero no el que es impuesto desde fuera, sino en el que nos ponemos a nosotros mismos como manera de "purgar" una falta.

Si les soy sincera, creo que la dureza con la que me trato a mi misma es infinitamente más severa que la que cualquiera podría imponerme. Supongo que tiene algo que ver con el hecho de que cualquier cosa externa, por dolorosa o tremenda que sea, no deja de venir de alguien "ajeno" y, por lo tanto, puede ejecutarse sin que llegue al alma, que es donde más duelen las cosas.

También puede ser porque, como fui una adolescente bastante rebelde, aprendí que los castigos externos pasan, tarde o temprano, y sólo queda de ellos la reminiscencia que una les permite.

El caso es que cuando yo siento haber cometido un error, una falta o cualquier otra cosa que me parece imperdonable, el malestar me deja tan mal cuerpo que es ya un castigo de por si, porque tengo que vivir con ello 24 horas al día, todos los días, hasta que me reconcilio conmigo misma.

Y sería fácil si no fuera tan severa, pero lo soy. 

Una de las cosas que he descubierto de un tiempo acá es que flexibilizo las normas de manera increíble, pero no sólo para mi, sino para todo el mundo. Conmigo, claro, también. Entiendo que las normas tienen una esencia, una razón de ser que debe permanecer por encima de la propia norma y, si seguirla lastima de alguna manera esa "esencia", pues lo mejor es variarla.

Entiendo que "Law is Law" y sí: es verdad que si no se puede hacer algo legamente, pues no se debe y punto, pero como no me dedico a eso, como creo profundamente en que las cosas tienen muchas formas, aún pareciendo ser lo mismo, pues lo aplico.

Eso me lleva, inevitablemente, a saltarme normas establecidas, pero además, sin la sensación de estar haciéndolo.

Un desastre.

No sé si puedo cambiar eso. De hecho, no sé si quiero dejar de pensar en la idea que rige la norma en lugar de la norma en sí.

Saludos de lunes rebelde.

jueves, 17 de mayo de 2012

Momentos mágicos. Una se encuentra algo perdida, despistada, con el mundo por montera y la cabeza escondida en algún lugar del Universo.

Entonces, con todas las dudas que nacen de ser consciente de no saber, comenta. Habla con quien escucha atentamente y dice la palabra mágica.

A veces querer es coger de la mano y guiar al ciego...

... Y a veces querer es cerrar los ojos y sentir que esa mano nos lleva por el mejor de los caminos.

...desde siempre.

lunes, 14 de mayo de 2012

El espejo


Fue hace tiempo, pero sigue presente. De hecho, me ocurre todas las veces que voy a un hotel desde entonces.

Estábamos de viaje. Nos quedamos en un hotel precioso, recogido y bonito. En el baño había un precioso espejo. Yo le había comentado algo a Él sobre mi deseo de verme reflejada en uno mientras estábamos juntos, pero la verdad es que no recuerdo bien qué dije ni cuál era mi deseo entonces. Ahora ya no importa.

En un momento determinado, Él me llevó al baño. "Mira el placer de tu cara. Disfrútalo". Y entonces fue.

Magia.

Vi a una mujer feliz, gloriosa, excitada, poseída, amada... Y me reconocí en ella.

Desde entonces, como este fin de semana, cada vez que entro en un hotel y veo el espejo del baño, inevitable e invariablemente, mi cuerpo se despierta a tu deseo.

... desde siempre.

viernes, 11 de mayo de 2012

Todos son los días de sentirse el centro del mundo, de saber que hay gente que nos adora, de sabernos protagonistas de nuestra vida y el universo de muchas otras.

Pero hoy tiene algo diferente...

... ¡¡¡tarta!!!

Feliz cumpleaños, Señor.

... y que cuuuuumplas muuuuuuuchos mááááááááásssssss

miércoles, 9 de mayo de 2012

Camuflarse




Hacerse una con el medio. A veces puede ser y a veces resulta del todo imposible.

Sentir como el suelo en el que nos apoyamos.

Intentar no ser vista, que nadie nos escuche, que no salga la voz para poder seguir descansando.

Miedo a darnos la vuelta y ser descubiertos, a pesar de que, muchas veces, ya lo estamos.

La desnudez del alma vuela por encima de todos los camuflajes.

domingo, 6 de mayo de 2012

La co-responsabilidad




El otro día, paseando por foros, encontré un debate en el que se acababa hablando de la responsabilidad del Amo.

A veces tendemos a creer que el hecho de depositar la nuestra en Él le hace el único responsable de nuestras acciones, palabras,  hechos, omisiones... Pero (para mi, claro) no es así.

Yo confío plenamente en mi Amo. Por eso lo es y por eso me entrego. Sé que hará las cosas que tenga que hacer de la manera en que tenga que hacerlas, y que sus "órdenes" serán sensatas. Me siento libre y cómoda con lo que desea y pide. No necesito estar constantemente somentiendo a valoración sus decisiones porque, sencillamente, sé que irán bien.

Y es por eso, y no por su condición de Amo o de Dominante, que delego en él la responsabilidad que tengo. No es que deje de tenerla, no, sino que se la doy.

Sigo siendo la persona que realiza, que dice, que calla, que hace, que deja de hacer... y en mi está la decisión última de llevarlo a cabo o no. La diferencia está en que le cedo la capacidad de decisión, se la regalo (la usa muy requetebién :-)), pero la responsabilidad de mis acciones es mía.

Puede resultar cómodo pensar en otra posibilidad, pero no me sale. No.

Y, para mi, es mucho más valioso vivir siendo consciente de que le doy y hago sabiendo que es mi responsabilidad que achacándole toda.

Te amo, Señor. Gracias por poseerme de manera tan fiable.

sábado, 5 de mayo de 2012

Lo malo que hay en mi


Me pides que te muestre hasta lo malo que hay en mi, y miedo me da hacerlo.

Puede que lo peor no sea tan horrible y puede que hasta seas capaz de aceptarlo y quererme de esa manera, pero ¿yo? ¿podré yo? ¿podré sacar lo que me aterra y convivir con ello como si nada hubiera cambiado?...

Muchas veces, después de detectar y diagnosticar un trastorno en alguno de "mis niños", les digo a las familias que su hijo no ha cambiado, que es el mismo que era ayer, pero con la gran diferencia de que ahora ya sabemos mejor cómo funciona y podemos ayudarle de manera más eficaz. Hoy he pensado en eso. 

Es fácil vender consejos, pero resulta más difícil aplicarlos a la primera persona del singular.

En general, me gusto. Creo que he ido formándome hasta ser una persona que me parece bella, pero tengo recovecos que me quedan por pulir, y preferiría no tener que mostrarlos hasta que no lo haya hecho.

Así que cuando me dices que te muestre lo peor, el problema no es mi confianza en ti, sino en mi.

Llegaré a ello. Lo sé.

Es sólo cuestión de saber que seré la misma pero con más conocimiento.

Puntos de vista




A veces una tiene la impresión de que los puntos de vista desde los que se observa son incompletos. Necesitamos encontrar otra manera de mirar para encontrar sentido a cosas que no podemos entender. A veces se consigue y a veces, no, pero siempre hayamos algo desconocido en ese nuevo aspecto que hemos descubierto.

Hacer caso de la gente que nos quiere es una de esas miradas, pero tiene la enorme desventaja de que sólo podemos estar en nuestros zapatos y es nuestra piel la que siente, por mucho que sepamos la verdad del que nos mira desde ese prisma. Saber es una cosa y sentir es otra, diferente, que habla otro lenguaje.

Yo descubro aspectos de mi en todas las facetas de este yo y he de reconocer que la sumisión me ha aportado, y me aporta, una visión de mi que me sorprende. Curiosamente, la verdad, pero me sorprende.

A medida que me permito ser exactamente de la manera que soy, a medida que salen de mi cosas que tenía algo escondidas o aletargadas, encuentro a shere, que resulta ser yo. Y comienza a serme un poco difícil la dicotomía vital en la que estoy inmersa: dos blogs, dos cuentas de correo, dos números de teléfono...

¡¡¡Pero si yo soy sólo una!!!

En fin... que me encuentro en este espejo. Miro mis manos, mi cuerpo, mi sexo, mi alma... Me miro, me miro...

.... Algún día entenderé lo que siento.

lunes, 16 de abril de 2012

Donde no estás...


... se olvidan los objetos de su nombre;
los colores se apagan esperando que vuelvas;
las luces se atenúan para ser también sombra
que permita la esencia en igualdad.

Donde no estás
no hay regreso ni futuro;
los detalles de lo que sucedió en otras vidas
se disuelven en la memoria
de quien ya no piensa más
que en tu cuerpo
traspasando todas las puertas.

domingo, 15 de abril de 2012


Algo ha cambiado. Algo se ha encendido en mi.
Algo ha hecho las maletas y se ha marchado.
No lo echo de menos.
No sabía siquiera que estuviera hasta que he visto su vacío en mi alma.
Se ha ido el miedo, el callar, el negar, la duda sistemática, el pánico paralizante.
Al marcharse se ha encendido una luz que me sale de dentro. 
Ilumina los rincones escondidos y los hace bellos.
Ha creado esperanza en donde antes había escepticismo.
Me siento feliz. 
Te amo.
Y aunque haya gente que no entienda el "desde siempre" o el "para siempre"
tú y yo sabemos que es así como lo sentimos, ahora, 
en este instante que es eterno,
que sólo entiende el futuro como la prolongación inevitable
de este nosotros que somos ahora.

Ser tuya es un milagro realizado sin fé.
No necesito creer en ti: te siento.
Me basta saber que estás al otro lado de mi, y dentro,
para entender que el mundo converge en tus manos,
en tu voz,
en tu alma...

... y en la mía, que posees.

jueves, 12 de abril de 2012

La expresión del amor en cada uno



Leyendo "La taza de Ana", se me vinieron muchísimas cosas a la cabeza. Una de ellas, la primera, fue pensar en lo fácil que es enfadarse por cosas que, en realidad, no fueron hechas con la intención que percibimos, lo que vuelve a llevarme a la necesidad de comunicación.

Y otra fue pensar en las diversas formas que tenemos de expresar el amor, la entrega, el enfado... Y me acordé de mi amiga Isabel.

Ella estaba casada con un hombre con el que tenía algunas, pero no demasiadas cosas en común. A ella le encantaba leer, él prefería no hacerlo; ella quería la casa como los chorros del oro y empleaba horas y horas en limpiarla y dejarla a su antojo, él vivía plácidamente sin necesidad de fregonas ni plumeros; ella adoraba cocinar, él comía porque era lo que había que hacer... Sin embargo, llevaban años juntos y la relación parecía ir. Puede que no viento en popa; puede que no con la pasión loca que algunos atribuímos al amor, pero el caso es que iba.

Durante el tiempo que estuvieron juntos ella solía sentir la necesidad de contacto físico como expresión de amor, pero él no lo hacía. Ella siguió sintiendo su pena y comenzó a sentir la necesidad de que él la mostrara todo aquello que sentía. Pero no hubo abrazos furtivos, ni besos robados, ni caricias de sorpresa...

Pasó el tiempo y un día decidieron ser felices por separado.

Entonces, cuando ya hubo pasado todo, cuando ella miraba las cosas desde la perspectiva que sólo puede dar el tiempo y el alejarse del yo imperativo, entonces lo entendió todo.

Un día vino a mi casa y me dijo: "¿Sabes? Él me ha mostrado mucho amor. Muchísimo. Sólo que no de la manera en la que yo creía que tiene que hacerse. Él sí se ha comunicado, sí me ha transmitido. Para él la forma de demostrarme su amor era coger la aspiradora, la fregona o el plumero y limpiar la casa. Lo hacía por mi, por ese amor que sentía. No todos mostramos las emociones de la misma manera, ni siquiera las que parecen universalizadas."

Y es verdad. En algunas emociones creemos que hay un estándar de comportamiento. Y no es verdad. Él la mostraba su amor limpiando.

Ella quería abrazos.

Hubiera sido mejor si se hubieran encontrado en el sentimiento.

martes, 10 de abril de 2012

Hoy (día sin mariposas ni Dueño)


Hoy ha sido un día largo. No había mariposas a las que admirar desde cualquier ángulo, ni Dueño del mundo a quien mirar en silencio. Las flores se han quedado quietas mirando la lluvia desde la ventana de su particular invernadero y mi corazón se ha congelado.

Una tormenta de emociones, llenas de echar de menos, ha pasado hoy por mi alma.

... y os pienso.

sábado, 31 de marzo de 2012

Peligro de extinción

Sé que escribo muchas veces sobre lo mismo. Probablemente es porque pienso repetidamente en las mismas cosas, o porque me da la sensación de que no termino de dar con la clave. (Y que conste que éste es un ejercicio de pensamiento, no de consciencia personal, ¿eh? :-))

Hoy he releído en el blog de mi Señor, Baalkiss, La oscuridad de la sumisa, una entrada sobre los sentimientos que una persona atribuye a haber sido "abandonada" por su Amo. Y me ha vuelto a la cabeza un pensamiento que, en realidad, nunca se ha ido.

¡Cuántas personas, especialmente de condición sumisa, creen que la relación que mantienen ha de hacer que se abandonen de ellas mismas!

Y estoy rotundamente en contra. Me explico...

... Yo supongo que cualquier relación que establecemos ha de hacernos crecer a todos los miembros de la misma. Me da igual que sea laboral, que de amistad, personal, de pareja, familiar... Sea lo que sea, la interacción con otros seres humanos ha de hacernos crecer en algún ámbito. Cuando nos sentimos mermadas, desminuídas, deterioridas... me da la sensación de que algo no va bien.

Y especialmente en las relaciones D/s, donde ponemos un todo en manos de otro Todo, ambas partes han de sentirse plenas, maravillosas, exultantes, inmensas, infinitas...

Nadie mejor que un Amo para hacerte consciente de la grandeza que entregas, del milagro que resulta de un regalo que es precioso, el mejor de los mejores (aunque sea susceptible de mejora, claro)...

Pero existen relaciones (dentro y fuera de la D/s) que llevan a uno de los miembros, o a ambos, a empequeñecerse lentamente; a mermar y mermar hasta que queda algo diminuto que casi se pierde en la inmensidad. Hay gente que lleva a otra al peligro de extinción. Y eso es lo que hace que luego la persona se sienta tan minúscula, tan perdida, tan destrozada (además del hecho de haber perdido a alguien a quien quería).

Lo terrible no es el momento del abandono (ese instante es sólo en el que una se da cuenta de su estado), sino que alguien sea capaz de dejarse llevar de esa manera sin darse cuenta y de que su otra mitad permita que eso ocurra, con o sin voluntad de que así sea.

Lo que me aterra de esas relaciones no es el momento en que eres consciente de tu peligro de extinción, sino cada ser que se ha matado antes para llegar a ese estado.


jueves, 29 de marzo de 2012

¿Qué hubiera pasado? Lluvia en los zapatos



Llevaba tiempo registrada en una página de contactos bedesemera. Allí tenía (y tengo) un blog en que me dedicaba a escribir pensamientos y demás cosas locas que se me pasaban por la cabeza. Una de esas actividades que te liberan de pensar a la vez que te llenan de ganas de seguir escribiendo por el mero placer de hacerlo (que ya es bastante).

En una de esas épocas que todos tenemos de escritura complusiva, en medio de una vorágine de nuevas emociones y redescubrimiento de amigos (aunque igual he usado mal el término, porque en realidad fue alguien a quien conocí como si fuera por primera vez), llegó un Dominante nuevo a la página. Él también tenía un blog. A mi me gustaba leerlo, especialmente cuando hablaba de sus emociones y de sus vivencias. Era un hombre gráfico al que lo visual le llamaba especialmente la atención y siempre empleaba dibujos y fotos en las entradas que me gustaba mirar. 

Yo le veía en el chat. No hablábamos, pero no saludábamos y parecía un hombre amable.

Comenzamos a dejarnos mensajes en el blog del otro: odalisca, niveles, frases con intención pero sin desvelar demasiado que existía... Me gustaba el juego. Era divertido que alguien permaneciera en las palabras sin abandonarlas.

Un día en el chat me saludó como en nuestras bromas. Sinceramente, yo pensaba que no sabía demasiado bien quién era yo, pero resultaba que sí. Ese chico me llamaba poderosamente la atención y, por un segundo, quise que habláramos. Y así fue. En el general, proseguimos con bromas y demás menesteres, hasta que se abrió una ventana en mi pantalla. ¡¡¡Era él!!! Necesitaba saber algo del funcionamiento de los blogs, pero nada de lo que yo decía parecía valerle, probablemente porque no es lo mismo añadir entradas a un blog que recomenzarlo. No lo sé. La verdad es que tampoco importa. No hubo flirteo. No hubo nada. Sólo preguntas corteses y respuestas amables. Eso aumentó, de alguna manera, mi interés en Él.

Al día siguiente, o chiquicientos días más tarde, volvimos a coincidir y esta vez quería hablar con él un poco más, quería entrar en temas más personales, aunque no fueran definitivos (of course!), así que abrí un privado. Saludos amables, palabras corteses y bla, bla, bla... hasta que mis manos (¡traidoras ellas!) escribieron un "La verdad es que sí tengo intención de ligar contigo", que me dejó sorprendida hasta a mi. Él no reaccionó. Bien. Mal. ¿Qué pasa aquí? :-S

Seguimos hablando y hablando. Comenzamos a hacerlo de manera frecuente y en uno de mis viajes a su ciudad, quedamos. La cosa se complicó ligeramente porque hubo una comida que se alargó y le llamé para ver si era posible postponer la cita. Él me dijo que no podía ponerla más tarde, pero que no me preocupara porque no le importaba dejarlo para más adelante. Él sabe lo mucho que agradecí esa generosidad, porque aquella fue una comida maravillosa y muchas de las cosas que ocurrieron después llegaron, precisamente, de la libertad de aquel día, de la maravillosa sensación de poder disfrutar de la vida.

Dos semanas más tardes quedamos y nos vimos. Fue en una casa que encoge y estira. Fue en una casa mágica, pero eso es otra historia que os contaré en otro momento. La noche fue rara, pero estuvo bien. Lo que fue maravilloso fue el día siguiente... y todos los que llegaron después.

A veces nos sentamos en la mesa de la cocina y pensamos qué hubiera pasado si Él no me hubiera abierto aquel privado o si yo no hubiera sido tan sincera...

... desde siempre.

miércoles, 21 de marzo de 2012

¿Qué hubiera pasado?... Lluvia en los zapatos



Fue en octubre. Me gusta Madrid en esa época del año, porque aún no hace demasiado frío pero tampoco el calor que entra en la piel sin ganas de marchar. Mi hermana me había pedido que le diera un recado a su suegra, que tiene un negocio en Vallecas y ¡anda que no es grande! Anduve durante horas y horas hasta que dí con ella. Lo bueno que tiene ir sin prisas es que te puedes pasar horas a la deriva disfrutando de cada sitio, de cada paso...

Al final, después de haber alcanzado y realizado el objetivo, quise comer. En la cafetería me dijeron que había un restaurante en el que aún se podía fumar mientras se comía y, la verdad, no me lo pensé dos veces.

El sitio estaba cerca y llevo tiempo deseando no tener que levantarme de la mesa para tomar el café fumando un cigarrito.

Lo encontré y me senté en una mesa. Ensalada especial y un filete a la plancha. Rico. En la mesa de al lado dos hombres y dos mujeres comían mientras charlaban alegremente. Parecían compañeros de trabajo de esos a los que el vínculo emocional ha ligado más allá de los contratos laborales. Me gustó verlos. Es bonito sentarse junto a gente que disfruta.

Uno de ellos me llamó especialmente la atención. Cara de buena persona y la mirada de niño pillo, de esas que a una le hacen gracia sólo por estar camufladas tras unas gafas que admiten todo... 

Y... ¡¡¡anda!!! Que me había quedado sin tabaco. ¡Hay que joderse! Me voy hasta un sitio donde puedo fumar con el café y resulta que no llevo tabaco. Ya me vale. ¿Qué hago?... Pues pido. La verdad es que me da algo de vergüenza, pero, chica, es que sino, vas a tener que salir del bar de todas maneras. Pues... a estos de al lado. Parecen majos.

Perdón... es que me he dado cuenta de que no he traido tabaco y no quisiera salir de aquí sin haberme fumado un cigarrín con el café. ¿Podrías darme uno, por favor? 

Él sacó uno de su cajetilla. Extralargo. Me hizo sonreir... ¿sería todo igual?... Muchas gracias, de verdad. Luego salgo a comprar y lo devuelvo. "No hace falta, mujer". Gracias doblemente, entonces.

El cigarrillo me supo a gloria con el café calentito, a mi gusto, corto de café y largo de leche (manchado para los madrileños; gloria para mi). Él no supo lo mucho que agradecí su generosidad. En las pequeñas cosas de la vida residen los grandes placeres, sin duda.

Cuando acabé me acerqué a la camarera y le pedí que me cobrara lo mío y los cafés de la mesa de al lado. Me despedí de la gente que estaba en ella y sonreí. Muchas gracias, de nuevo.

Salí buscando el estanco, pero, chica, parece que los esconden. Después de un queteharás llegué y entré. El chico extralargo estaba allí, comprando. Sonrisa recíproca. "No tenías por qué haber pagado los cafés" Ni tú por qué haberme dado el cigarro.

Hablamos de Vallecas, de la suerte de encontrar un sitio donde fumar; de la bondad o maldad innata... y fuimos a tomar un café...

Hace ya cuatro meses de aquello. Nos unió un vicio y un don. A veces nos sentamos en la mesa de la cocina y pensamos en qué hubiera pasado si no fumáramos, si tú no fueras generoso y yo no fuera tan despistada.

... desde siempre.

martes, 20 de marzo de 2012

¿Qué hubiera pasado?... Lluvia en los zapatos



A veces me paro a pensar en las coincidencias vitales. Puede que quizá no lo sean. Puede que todo tenga un destino al que llegamos por las bifurcaciones que hemos ido escogiendo.

Lo conocí en octubre, a finales. Los meses del otoño son maravillosos porque las hojas caen camuflando penas y dejando un pequeño lugar para la melancolía en la memoria.

Nada podía hacernos pensar que aquel fuera el primero de muchos otros viajes y del más especial de todos: el que hicimos hacia un "nosotros".

Yo llegaba justa. Casi siempre me pasa lo mismo, no sé por qué. Por mucho que planee todo, siempre acabo llegando por el pelo de un calvo, pero llego. Nunca he perdido un viaje por llegar tarde y ya me he acostumbrado a ponerme en cualquier sitio. Cuando una viaja sola siempre encuentra mejores sitios. Ventajas de la soledad errante.

Al lado de la ventana, como me gusta. Se puede dormir apoyada en ella o mirar un paisaje que se funde con los recuerdos del viaje. Me encanta soñar mientras miro por ella y hacer memoria de lo que me llevó hasta allí. Un pequeño acto de reflexión en el retorno.

Él llegó poco después de que yo hubiera tomado asiento. Nos saludamos cortesmente. El motor se puso en marcha, como una metáfora vital, y yo caí rendida de sueño. Era la segunda vez en mi vida en la que tenía que viajar desde Bilbao por un cambio en la ruta. Mucho viento sur en mi tierra, decían. Y sería verdad, supongo, porque la murga de un montón de pasajeros quejándose no creo que sea plato de gusto para nadie.

El avión comenzó a coger velocidad y, antes de que dejara de tocar el suelo, yo estaba ya en el séptimo sueño. El fin de semana había sido maravilloso...

En el sueño la cabeza cogió vida propia y decidió descansar en el hombro del hombre que acaba de sentarse a mi lado. Él, amablemente, no se quejó ni se apartó. 

Cuando abrí los ojos lo sonreí y me disculpé- "No pasa nada. No importa". Y volví a sonreirle, pero esta vez de manera amplia, sincera, feliz... "A mi sí me importa. Gracias a usted mi cabeza está tranquila".

Fue el principio.

Mi cabeza sigue descansado en ti. Mi cuerpo sigue reposando junto al tuyo. El viento nos llevó a estar juntos.

... A veces nos sentamos en la mesa de la cocina y pensamos en qué hubiera pasado si yo no hubiera aceptado el cambio o en si tú no hubieras tardado en despedirte...

...desde siempre.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Canciones y pensamientos




Suena Bebo con Cigala. "Tú, que llenas todo de alegría y juventud...". Mi alma viaja. "Yo... tengo las manos tan deshechas de apretar..." Está bonito este anochecer: las estrellas se asoman al cielo y se dejan ver desde esta habitación a media luz. El piano hace un solo. "...que ni te puedo sujetar..." ¡Qué triste llegar a sentir eso: tener que dejar marchar a alguien por no poder sujetarlo. "Como es mejor el verso aquel que no podemos recordar" ¿será porque siempre añadimos a los recuerdos la magia y perdemos entonces la capacidad de ser objetiva con ellos? ¿recordamos lo que deseamos que fuera o lo que realmente fue?

El azar me lleva a "Te lo juro yo". Me encanta la película en la que la descubrí "Las cosas del querer". "Por ti contaría la arena del mar" Igual es un poco exagerado, la verdad, pero sí que una podría hacer muchísimas cosas que pensaba increíbles por la persona a la que se ama. Incluso cuando esa persona cambia, incluso cuando una se da cuenta de que ya ninguno de los dos es igual a la imagen de la fotografía.

Aute: "Miro el instante que ha fijado la fotografía..." Cuántas imágenes que han quedado en esa alquimia de la que él habla. Cuántas personas que ya no responden a esa imagen; cuántos sueños que han pasado; cuántas promesas que no se cumplieron; cuántos sueños que sí se realizaron... "Esos rostros ya no llevan nuestros nombres..." Y es bueno que así sea. Es bueno que reconozcamos los cambios, que sintamos en cada rasgo el paso de los años, la vida que nos ha llenado, los amigos a los que hemos querido, la gente que ha ocupado nuestros corazones... Es bueno vivir y aprender de ello; disfrutar de los pasos, de los sueños logrados, de las metas alcanzadas, de las que quedan por alcanzar...

"... aquella fue la primera vez, tus labios parecían de papel..." ¡Cuántos primeros besos hemos dado! ¡Cuántos nervios de primera vez en la lengua de otro! ¡Qué bonita es esa capacidad humana de sentir y volver a sentir, igual pero diferente, la fragilidad de la vida en un beso! Me encanta esta canción. La aprendí con mi hermana. Como no sabíamos la música, pero nos encantaba la letra, inventamos la melodía, así que nunca hemos sido capaces de entonarla como Aute, porque siempre tendemos a la que nosotras imaginamos.

"... juntos atravesamos una puerta cerrada..." Hay muchas puertas, muchos juntos, muchas vidas, muchas ocasiones, mucha luz, mucha vida... "...apenas tuvimos tiempo de aprenderlas recién despertábamos de la niñez..." Es curioso pensar en los comienzos de cualquier cosa, siempre con miedo, siempre temiendo hacerlo mal, siempre dudando... y nunca, jamás, se es más puro que entonces; cuando todas las cosas brotan del corazón, de la idea, del deseo... "... vieja música que acuna viejas palabras de amor" La vida que pasa. Los pensamientos que pasan.

"Te negaré tres veces antes de que llegue el alba..." Y cuántas veces negaremos más; cuántas sentiremos la necesidad de hacerlo; cuántas nos habrán negado; cuántas lo haran... La noche se ha metido en la habitación, pero la luna sigue presente. Entra niebla. Mañana será día de sol. "Me perderé en la angustia de buscarme y no encontrarme..." Algunas veces ocurre. Algunas veces nos perdemos, pero luego nos encontramos con mucha más decisión. No es malo errar el rumbo: lo importante es disfrutar del viaje, aprender de él... "Te veo sonreir sin lamentarte de una herida. Cuando te vi partir pensé que no tendría vida..." pero sobrevivimos a todo. Como dice mi amiga monja, "Que Dios nos nos dé todo lo que podemos soportar"

Igual ella también es bedesemera...

"...Será que eres el amor de mi vidaaaaaaa" Pablo Milanés se calla y creo que el es momento de hacer lo propio.

Buenas noches es a todos as.

martes, 13 de marzo de 2012

Mi opinión de la S del SSC



Muchas veces hablamos o escribimos sobre el SSC o el RASC. Por supuesto, entiendo que las cosas han de hacerse de una manera determinada, aunque igual no repondan precisamente a ninguna de esas siglas.

Sobre el "Seguro"... pues, ¿qué queréis que os diga?... Supongo que todas las prácticas tienen un punto de peligro que les aporta cierta dosis de morbo. Personalmente no conozco a nadie que haya tenido que ir a un hospital por lesiones de este mundo, pero estoy segura de que puede haberlas.

Sin embargo, sí conozco a gente que ha quedado algo "tocada" después de una relación D/s. Y es este "seguro" el que realmente me preocupa (igual porque no he conocido los otros, claro). Desde mi punto de vista, lo que ha de quedar siempre preservado, siempre protegido y cuidado ha de ser la mente. Una persona sumisa se entrega en cuerpo y alma (bueno: eso lo entiendo yo así, mejor dicho) y corre el enorme riesgo de quedarse a expensas de otro alma que pudiera no tener la capacidad de soportar la enorme presión que eso implica.

Yo me considero una persona bastante estable, la verdad, y aún así tengo momentos en los que me echaría al río, porque las emociones, los sentimientos, los pensamientos, se intensifican de manera tal que me provocan maremotos del alma. A veces pienso que Mi Amo echará a correr por ello, que preferiría a alguien más sosegado o con más experiencia para dominar esas sensaciones... pero no lo hace. Permanece a mi lado y me sostiene.

Ayer, sin ir más lejos, fue un día llorón. Cosas que una no entiende; orgullo que se come y se digiere de mala manera; cansancio; decepción y molestia en su voz... en fin: un cúmulo de circusntancias que me llevaron al más profundo desahogo "lloril". 

¿Sabéis lo mejor? (porque siempre hay algo "mejor"): él estuvo allí. Hoy me siento inmensamente "culpable" de todo y tengo miedo a que la mente que me domina decida dejar de hacerlo, pero también me siento inmensamente feliz de haberle mostrado mi debilidad: me ha gustado desnudar mi alma desvalida al alma que la cuida.

Gracias Mi Amo, Baalkiss... por hacer que mi alma esté "segura".

Os quiero.