Somos parte de la tierra. Inevitable y milagrosamente, porque a veces merecemos que nos riña un poco más, que nos aleje, que nos castigue...
Somos parte de la Tierra y debemos cuidarla. En cierta manera, somos sus Amos, pero estamos haciendo un muy mal ejercicio del poder que nos ha sido otorgado. Abusamos, sin piedad y ni siquiera tenemos en cuenta cómo se encuentra.
Una de los mejores momentos en una relación BDSM es aquel en el que el Amo coge a su sumisa y la cuida; el momento en el que ella siente que puede con todo porque Él la acompaña, porque Él está a su lado...
Y, sin embargo, estos seres humanos que somos,
descuidamos el bien más preciado que tenemos como especie.
