lunes, 16 de abril de 2012

Donde no estás...


... se olvidan los objetos de su nombre;
los colores se apagan esperando que vuelvas;
las luces se atenúan para ser también sombra
que permita la esencia en igualdad.

Donde no estás
no hay regreso ni futuro;
los detalles de lo que sucedió en otras vidas
se disuelven en la memoria
de quien ya no piensa más
que en tu cuerpo
traspasando todas las puertas.

domingo, 15 de abril de 2012


Algo ha cambiado. Algo se ha encendido en mi.
Algo ha hecho las maletas y se ha marchado.
No lo echo de menos.
No sabía siquiera que estuviera hasta que he visto su vacío en mi alma.
Se ha ido el miedo, el callar, el negar, la duda sistemática, el pánico paralizante.
Al marcharse se ha encendido una luz que me sale de dentro. 
Ilumina los rincones escondidos y los hace bellos.
Ha creado esperanza en donde antes había escepticismo.
Me siento feliz. 
Te amo.
Y aunque haya gente que no entienda el "desde siempre" o el "para siempre"
tú y yo sabemos que es así como lo sentimos, ahora, 
en este instante que es eterno,
que sólo entiende el futuro como la prolongación inevitable
de este nosotros que somos ahora.

Ser tuya es un milagro realizado sin fé.
No necesito creer en ti: te siento.
Me basta saber que estás al otro lado de mi, y dentro,
para entender que el mundo converge en tus manos,
en tu voz,
en tu alma...

... y en la mía, que posees.

jueves, 12 de abril de 2012

La expresión del amor en cada uno



Leyendo "La taza de Ana", se me vinieron muchísimas cosas a la cabeza. Una de ellas, la primera, fue pensar en lo fácil que es enfadarse por cosas que, en realidad, no fueron hechas con la intención que percibimos, lo que vuelve a llevarme a la necesidad de comunicación.

Y otra fue pensar en las diversas formas que tenemos de expresar el amor, la entrega, el enfado... Y me acordé de mi amiga Isabel.

Ella estaba casada con un hombre con el que tenía algunas, pero no demasiadas cosas en común. A ella le encantaba leer, él prefería no hacerlo; ella quería la casa como los chorros del oro y empleaba horas y horas en limpiarla y dejarla a su antojo, él vivía plácidamente sin necesidad de fregonas ni plumeros; ella adoraba cocinar, él comía porque era lo que había que hacer... Sin embargo, llevaban años juntos y la relación parecía ir. Puede que no viento en popa; puede que no con la pasión loca que algunos atribuímos al amor, pero el caso es que iba.

Durante el tiempo que estuvieron juntos ella solía sentir la necesidad de contacto físico como expresión de amor, pero él no lo hacía. Ella siguió sintiendo su pena y comenzó a sentir la necesidad de que él la mostrara todo aquello que sentía. Pero no hubo abrazos furtivos, ni besos robados, ni caricias de sorpresa...

Pasó el tiempo y un día decidieron ser felices por separado.

Entonces, cuando ya hubo pasado todo, cuando ella miraba las cosas desde la perspectiva que sólo puede dar el tiempo y el alejarse del yo imperativo, entonces lo entendió todo.

Un día vino a mi casa y me dijo: "¿Sabes? Él me ha mostrado mucho amor. Muchísimo. Sólo que no de la manera en la que yo creía que tiene que hacerse. Él sí se ha comunicado, sí me ha transmitido. Para él la forma de demostrarme su amor era coger la aspiradora, la fregona o el plumero y limpiar la casa. Lo hacía por mi, por ese amor que sentía. No todos mostramos las emociones de la misma manera, ni siquiera las que parecen universalizadas."

Y es verdad. En algunas emociones creemos que hay un estándar de comportamiento. Y no es verdad. Él la mostraba su amor limpiando.

Ella quería abrazos.

Hubiera sido mejor si se hubieran encontrado en el sentimiento.

martes, 10 de abril de 2012

Hoy (día sin mariposas ni Dueño)


Hoy ha sido un día largo. No había mariposas a las que admirar desde cualquier ángulo, ni Dueño del mundo a quien mirar en silencio. Las flores se han quedado quietas mirando la lluvia desde la ventana de su particular invernadero y mi corazón se ha congelado.

Una tormenta de emociones, llenas de echar de menos, ha pasado hoy por mi alma.

... y os pienso.