Algo ha cambiado. Algo se ha encendido en mi.
Algo ha hecho las maletas y se ha marchado.
No lo echo de menos.
No sabía siquiera que estuviera hasta que he visto su vacío en mi alma.
Se ha ido el miedo, el callar, el negar, la duda sistemática, el pánico paralizante.
Al marcharse se ha encendido una luz que me sale de dentro.
Ilumina los rincones escondidos y los hace bellos.
Ha creado esperanza en donde antes había escepticismo.
Me siento feliz.
Te amo.
Y aunque haya gente que no entienda el "desde siempre" o el "para siempre"
tú y yo sabemos que es así como lo sentimos, ahora,
en este instante que es eterno,
que sólo entiende el futuro como la prolongación inevitable
de este nosotros que somos ahora.
Ser tuya es un milagro realizado sin fé.
No necesito creer en ti: te siento.
Me basta saber que estás al otro lado de mi, y dentro,
para entender que el mundo converge en tus manos,
en tu voz,
en tu alma...
... y en la mía, que posees.