Porque, a veces, es sólo cuestión de que saques de mi la parte perversa, la que permanece oculta por rigores y normas sociales;
porque, a veces, consiste en que me sienta libre dejándome ser en ti, en lo que deseas, en lo que quieres, en lo que sacas de mi más profundo anhelo;
porque pervertirme se convierte, en ocasiones, en una maravillosa razón para seguirte, y entonces visto mis mejores sedas y mis mejores alhajas para convertirme en tu puta, en tu perra, en tu-lo-que-desees.
Perviérteme. No me dejes morir siendo vírgen en lo oscuro.