sábado, 14 de diciembre de 2013

Con el viento en contra

 





Lo normal, para cualquiera que haya navegado alguna vez, es que el viento, ocasionalmente, se haya puesto en contra. El problema, así, de manera general, no es precisamente de dónde viene, sino la intensidad con la que sopla y la manera de enfrentarse a ello que tenga cada patrón, porque hasta el viento más favorable puede convertirse en enemigo mortal si no se actúa adecuadamente o se si se toma la decisión equivocada.
 
Lo que tiene que ver lo anterior con lo siguiente sólo lo sabe mi subconsciente, así que mejor no darle vueltas.
 
En el foro se ha tratado muchas veces el tema del amor y el BDSM, y casi siempre (por lo menos, mi impresión) se acaba concluyendo que el amor, de alguna manera, "entorpece" la actuación del Dominante sobre la sumisa, bien porque no quiere lastimarla o bien porque, sin quererlo, se ve "abducido" por la moral social que determina que no se puede dañar aquello que se ama.
 
Y digo yo... si todos pensamos, sabemos y sentimos que los azotes, los fustazos, las marcas, los... y las... (por supuesto, hablo de BDSM)  son una muestra de afecto y deseo que no tiene comparación... ¿por qué entonces algunos Dominantes tienen dudas cuando el amor entra en la ecuación?
 
Pues, señoras y señores, he dado con la respuesta. O con las respuestas, mejor dicho, porque tengo dos.
 
1) Se acaba la pasión arrebatadora y mortal que enciende el sexo. Queda el cariño, el amor, el cuidado... sí. No tengo ninguna duda. Pero eso de abrasarse en el mismísimo infierno y hacerlo a gusto sólo por sentir el placer de la fusta o la mano sobre el cuerpo de la sumisa pasa a mejor vida en un momento determinado. No es anormal. Sucede. Son cosas que pasan: la pasión desbordada no suele durar toda la vida.
 
2) Los Dominantes no entienden, por mucho que lo expliquemos, que cuanto más ama la sumisa, más desea que el Dominante se muestre como tal. A veces nos callamos, sí. Muchas. Porque resulta cómodo, más que nada para aquellas que no somos masoquistas, no tener que andar disfrutando de cosas que, a priori, no nos atraen, y encontramos otras maneras de placer que se van asemejando. Pero en el fondo deseamos el azote, la fusta, la mano, la vara, la cruz, la atadura, la cera, el..., la...
La sumisa crece en necesidad de dar y recibir al mismo tiempo que el Dominante la pierde.
 
Curioso.
 
Mucho.
 
Y lo dicho: no piensen ni busquen tres pies al gato: no les va a valer de nada.
 
Saludos divagadores de madrugada de domingo.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Recuerdos...


Los caminos han de andarse al tempo adecuado. Las enormes pendientes resultan mucho más fáciles de llevar cuando una se ajusta a la velocidad requeridad; cuando las vas conociendo y haciéndote a ellas.

Lo mismo pasa con los caminos: hay que encontrar la manera de que tu ser se adapte a ellos y, hasta entonces, puede ser costoso, fácil o difícil. EL éxito radica en la constancia.

Mucha gente me ha enseñado muchas cosas.

Son parte de ese camino y yo he de hacerme a la idea de que tengo que marcar el tempo para ser consciente de cómo debo andar cada centímetro.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Cuentos para dormir a un Amo


Ella deseaba poder dormir a Su lado y despertar junto a Él. Tenía en la cabeza y en el corazón sueños anidados, todos relacionados con Él, pero, de entre todos ellos, el que más anhelaba, aquel por el que hubiera dado media vida, era el que Él durmiera, que fuera capaz de soñar tranquilo y amado; que su cuerpo y su alma estuvieran descansados para poder disfrutar de las menudeces de los días, de esas pequeñas cosas que hacen la vida bella.
Ella quería, deseaba, poder darle paz en la noche y en el día.
Y entonces pensó que le contaría un cuento cada día.
Comenzó un 15 octubre, una fecha tan maravillosa como cualquier otra para hacerlo. El día que ella sintió que Él lo necesitaba.
Como casi todas las cosas que nos llegan de oídas habré inventado muchos de los detalles (¡seguro!), pero la esencia de la historia espero poder reflejarla con fidelidad.

Primer día.

"Yo antes estaba completamente sordo. Y veía a la gente, de pie y dando toda clase de vueltas. Lo llamaban baile. A mi me parecía absurdo.. hasta que un día oí la música. Entonces comprendí lo hermosa que era la danza". Anthony de Mello, El canto del pájaro.
Tú has sido y eres mi música. 
Tus manos hacen brotar melodías; tus ojos me llevan a mundos que no conocía; tu risa me transporta a otro Universo...
A tu lado escucho sonidos que resuenan en mi.
Gracias, mi Amo, Dueño y Señor, por ser.
Y dicho esto le miró a los ojos, se los besó y se tumbó a su lado rozándole con su pierna.

sábado, 13 de julio de 2013

A veces



A veces necesito desligarme de esta tierra que me ata, coger aire y volar tan alto como pueda, sin preocuparme de cómo volveré o de si las alturas me dan vértigo...

A veces necesito olvidarme de quién soy, y de quién eres tú, para volver a encontrarnos entre las sábanas o detrás de la línea de teléfono, o en el paseo, o en la risa en la pantalla...

A veces tengo que escapar de ti y de mi para poder encontarme más allá de quién era lo de lo que creía ser...

A veces tengo miedo y necesito tu mano para guiarme.

Otras, sin embargo, sólo hace falta tu voz, o tu cuerpo, a mi lado para rendirme.

domingo, 26 de mayo de 2013

Las consecuencias de dejar de fumar

Sí: por lo menos por ahora, parece que lo he consguido. No fumo. ¡¡¡Bieeeeennn!! Pero no. Definitivamente, no.

Al supuesto primer estadio de estrés (que no he sufrido gracias a la medicación) resulta que sí le acompañaba un terrible insomnio que me tiene más frita que a los pollos del Kentucky. Pero ahí no acaba todo: como me costaba mucho descansar, he decidido reducir la dosis medicamentosa, de manera que donde antes eran dos ahora es una. Y ¡¡¡halaaaaa!!! sigo durmiendo mal, pero además tengo ansiedad y no paro de comer, amén de que, de vez en cuando, me fumaría hasta la hierba del campo... si tuviera papel donde envolverla.

Así que mi super experiencia está convirtiéndose en un reto. Lo era antes, sí, pero... ¡joooo! se supone que el dormir era sagrado.

Como no duermo bien me paso el día bostezando, triste y lastimera como Calimero y con ganas de que llegue la mañana siguiente para que haya pasado un día más. Desde luego, no parece el mejor plan de vida del Universo, pero es lo que hay.

A ver si mañana, que es lunes y el primer día del resto de mi vida, comienzo a dormir bien del todo, dejo de comerme a mi madre por las patas y esta tristeza que me ha invadido se marcha a tomar por donde amargan los pepinos.

Que sí, que ya toca: no fumar me abre un mundo de respiraciones y aromas, es verdad.

Pero si me quita la alegría no compensa.

¡Feliz semana!

miércoles, 22 de mayo de 2013

Un penique por tus pensamientos...

(Un penique por tus pensamientos. Cinco dólares si son guarros).

Muchas veces me pregunto qué está pensando en un momento concreto otra persona. No me suelo referir a ideas filosóficas, o a hechos concretos, sino a momentos especiales. Me gustaría poder meterme en la cabeza de la persona que tengo enfrente y sentir lo que siente, pensar lo que piensa, desear lo que desea...

Me pasa mucho, muchísimo, cuando yo pienso en algo concreto y quiero saber si Él también lo hace. Especialmente aquellas cosas por la que se pueden pagar cinco dólares. Cuando quisiera cogerle y metérmelo en la boca, saborearlo, lamerlo, degustarlo...

O cuando deseo (en silencio, pero ansiosamente) que me folle contra cualquier sitio, de manera inesperada y sorpresiva (claro que, si lo estoy pensando, muy sorpresivo no será...)

También me sucede cuando estoy triste o algo me preocupa. Me gustaría saber qué ocupa su cabeza, si comparte la emoción del momento o mis palabras oscurecerán ese instante...

He descubierto que exite "the nothing box", que es una caja en la que los hombres (género masculino) tiene nada dentro. Les sirve para refugiarse en ella y no tener nada en la cabeza.

Yo la he usado sólo en contadas ocasiones. Casi siempre hay algo en mi mollera. Por desgracia o por suerte. Mi don y mi maldición...

Sólo a veces, en sus brazos, en sus manos, bajo Él, lo olvido todo, abro "the nothing box" y siento.

Sólo sentir...


martes, 14 de mayo de 2013

Mi collar es para que me guíes

De entre todas las funciones que puede tener un collar, la que ahora se me viene a la cabeza mas a menudo es la de enlace, guía entre quien posee y su posesión.

Hay más, claro: muchísimas, pero para mi cabecita últimamente ésa es el Leit motiv constante.

Cuando dejas que alguien te guíe (es más: cuando deseas que lo haga) es porque consideras que lo hará por buen camino. Probablemente por el mejor de los posibles. Quizá hasta por uno mejor que el que hubieras escogido tú. O no. A saber...

Pero la fé que depositas en la persona a la que cedes esa capacidad, a la que dejas y ruegas silente que te traiga y lleve a su antojo, esa fé es inmensa, al igual que la devoción que le profesas.

Dejar que alguien ponga un collar en tu cuello es algo grande porque significa, literalmente:

"Llévame donde quieras y de la manera que te parezca. Iré encantada de seguirte".

martes, 16 de abril de 2013

Pídeme lo que quieras

Soy tan tuya que a veces tiendo a olvidar que no has de decirlo.
Se me desdibujan tus deseos en los míos y ya no sé si
aquello que te ruego existía antes de este nosotros.

Muchas veces la necesidad que antecede a las palabras
brota, de manera sorprendente,
donde antes había aparente tierra baldía.

Disfruto de esos deseos con posesivo plural.

Pídeme lo que quieras.

Todo lo que surja de tu boca será también mi deseo.

lunes, 25 de marzo de 2013

Conseguir cosas por erosión.


La erosión es uno de esos fenómenos que a mi me llenan de admiración. Me sorprende, sinceramente, la capacidad natural de ir desgastando algo  poco a poco algo hasta darle una forma caprichosa, surgida de la constancia y de la persistencia.

Los seres humanos vamos aprendiendo de la Naturaleza y, algunos de nosotros, tienen el don de erosionar y erosionar hasta que conseguir lo que quieren. La paciencia que desarrolla el don del desgaste les reporta beneficios que al resto de los mortales no nos llega.

A mi, personalmente, no me va demasiado eso de la erosión. No va conmigo. Sólo en caso de necesidad (y no de apentencia o deseo, por grande que sea) puedo llegar a ese punto. Y no lo hago por la sencilla razón de que creo en que cada ser humano escoge en función de las cosas que sabe. Puedo considerar, tras la primera petición, que la otra persona no conoce todas las circunstancias y entonces, las explico. Si tras hacerlo siguen sin querer hacer, decir, consentir aquello que pido, no insisto. En la tremenda y terrible libertad del ser humano está implícita la capacidad de negar, y no debemos inmiscuirnos en ella, ni siquiera a través de las repeticiones sistemáticas hasta alcanzar la meta deseada.

Yo soy persistente y tenaz con aquellas cosas que deseo y dependen sólo de mi.

Cuando en algún punto entra el deseo ajeno, sencillamente, sólo me cabe explicar. Si así se entiende, bien. Sino... seguro que hay otro camino u otra opción.

En fin... reflexiones de lunes lunero cascabelero.

Saludos.

martes, 5 de marzo de 2013

Un regalo


... Porque la vida junto a ti es preciosa,
... porque cuanto no puedo tocarte sigue siendo bella,
... porque haces que el mundo sea mejor,
... porque en los momentos de tormenta tu ser me calma,
... porque en lo momentos de pasión tu cuerpo es el paraíso,
... porque en lo momentos de debilidad eres la fuerza,
... porque en los momentos de fuerza aguantas la tempestad,
... porque sonríes y el mundo entero se ilumina,
... porque das sentido a cada anochecer y amanecer,
... porque hay cosas que nunca volverán a ser como antes,
... porque has cambiado el sentido de algunos verbos
... porque, en fin, te amo y pertenezco,

cada día te regalo la libertad que poseo

y la preciosa vida que me llena.

Tuya, Señor... desde siempre.

lunes, 28 de enero de 2013

Puede ser...


 De aquel verano que no recuerdo me van llegando, de vez en cuando, notas de color que revisten de verdad el tiempo que pasó...

Una de ellas, probablemente violeta, es esta canción. A veces llega a mi y me recuerda lo que creía no tener en la memoria.

De aquel verano sí recuerdo esta canción...

jueves, 3 de enero de 2013

Las casas deshabitadas

rechinando en la desolación...
 
 
Las casas abandonadas siempre me han despertado un extraño sentimiento mezcla de tristeza y miedo. El hecho de que existan quiere decir que alguna vez alguien las habitó, les dió vida... Alguien subió y bajó las escaleras, durmió en sus habitaciones, preparó guisos en la cocina... Alguien soñó en alguna estancia, lloró en alguno de sus rincones, celebró alegrías...
 
El hecho de que una casa exista quiere decir que alguien, alguna vez, puso en ella todas sus ilusiones y luchó por conseguilas.
 
Pero cuando están deshabitadas significa, inevitablemente, que todo ha cambiado; que nadie camina por ella, que nadie se esconde para el primer cigarrillo, que nadie piensa en cambiar las cosas de sitio... Quiere decir que lo que un día fue precioso para quien lo habitaba ahora es desierto a los ojos de cualquiera, pero especialmente para quien sintió esas emociones cuando la moraba.
 
Esa es la parte de la tristeza.
 
En las casas deshabitadas, en las abandonadas a la suerte del tiempo, habitan los fantasmas más terribles, los animales que roen la madera de las vigas, el viento que castiga a su antojo los restos de aquello que una vez fue...
 
Las casas abandonadas dan miedo porque contienen pasado, pero no futuro; contienen recuerdos abandonados, pero no ilusiones... Y dejan entrever que el tiempo es capaz de moler hasta el mármol más robusto.
 
Las casas deshabitadas son terribles, pero sólo en la mente de quien las ve de esa manera.