lunes, 27 de octubre de 2014

Palabras al alma


"Mi única razón de ser era hacerte feliz en cualquiera de las maneras que pudieran ser necesarias.
 
La única razón de mi existir era complacerte y darte lo que no te llegaba de ella.
 
No sé por qué nací cuando nací, pero sé que resucité para adorarte.
 
Mi vida sólo conocía un fin, y era hacerte feliz.
 
Ahora, desnuda ya de toda máscara, no puedo complacerte". 

(De un perfil de sométeme).

domingo, 26 de octubre de 2014

La carne necesita carne



Hoy he recordado una conversación que tuve hace tiempo con El Gato, un hombre bedesemero barcelonés (ahora no recuerdo si era Dominante o sumiso) sobre las necesidades carnales de la gente de este mundo. Ambos coincidíamos en que era probable que tuviéramos más, o, sencillamente, que lo manifestábamos más que la media de la población.

Pero de lo que sí estábamos seguros ambos, al 100%, era de que la carne necesita carne. Un cuerpo incendiado necesita otro cuerpo que lo apague. Y, no siendo así, siempre queda la propia carne para satisfacerse, pero el pecho ajeno (o cualquier otra parte, no crean que hago distinciones) pasa el cajón de "cosas pendientes".

Esa necesidad implacable de carne es aún más intensa cuando el fuego proviene del deseo hacia otra persona. Ahí no hay "tío, pásame el río". La única forma de descansar en absoluta paz es la de la de la comunión de ambos. No hay más.

Otra cosa es que no se pueda, ya.

En ese horrible caso, y sabiendo que iremos llenando el cajón mencionado, habrá que poner manos en la obra,... aunque no seamos capaces de apagar el deseo.

miércoles, 16 de julio de 2014

Ya nada ahora (Ángel González)


Largo es el arte: la  vida en cambio
corta como un cuchillo.
Pero nada ya ahora

- ni siquiera la muerte, por su parte
inmensa-

podrá evitarlo:
exento, libre,

como la niebla que al romper el día
los hondos valles del invierno exhalan,

creciente en un espacio sin fronteras,

este amor ya sin mi te amará siempre.

viernes, 11 de julio de 2014

¡Vete a la mierda!




Es una de las expresiones que más me gustan del mundo. No la uso nunca, jamás, por mero respeto a los demás (lógicamente) , ya no les iba a sentar tan bien escucharlo como a mi decirlo, pero tengo muchas ocasiones en que se me queda al borde de los labios y se ahoga ahí, muertita y desesperada por ser sacada de ese calvario.

Pues hoy me ha vuelto a pasar. Gracias a la santa paciencia que me está siendo inculcada por la vida y debido al respeto que me merece Él (no me apetece verle en problemas con otros Dominantes por mi incontengencia verbal), hoy me lo he vuelto a comer.

Y me pasa como sacar la lengua (otra de las acciones que me causa placer): cuando no me ven, lo hago. Pues eso: ahora estoy en mi casa (este blog es así para mi), así que me quito los zapatos y la ropa, me dejo caer en el sofá con un café y un cigarrillo, y digo:

¡Vete a la mierda!

sábado, 24 de mayo de 2014

Ordenando


Hoy me siento ante el ordenador con la única intención de sacar y ordenar. Puede que no sea demasiado comprensible, pero, aún así, quiero publicarlo. Pido, por lo tanto, disculpas por adelantado.

El caso es que me ha gustado. Me encanta liberarme de miedos, de antiguos pesos mal sobrellevados. Me gusta la sensación de libertad plena que da la desnudez emocional cuando no "sobrevuelan collejas" porque la intención comunicativa no es el reproche, si no la comunicación per se; porque se escucha para entender y se habla para decir.

Me gusta mirar a alguien y pensar en la suerte que tuvimos, y en la que seguimos teniendo cuando somos capaces de abstraernos de dolores y heridas para centrarnos en el disfrute de un momento que ha llegado cuando tenía que llegar.

Me gusta sentir los "como decíamos ayer" tal y como salen del alma. Me gusta.

Me gusta saber que hay gente que encuentra su camino en travesías en el desierto que, con toda seguridad, serán mucho más livianas y a la vez más duras de lo que piensan. Y me gusta que sepan que no estarán solos, aunque sé que lo sentirán de vez en cuando.

Me gusta poder decir "siempre seré de ese equipo", porque sé que así será, y, aunque la eternidad es tan larga como un ahora y puede esfumarse, siento que hay cosas  eternas.

Me gusta compartir mesa en sitios bonitos con gente bella, y me encanta llegar a casa y ver un vídeo que me ruboriza y conmueve. Me encanta haber aprendido lo que se dice en él antes de verlo, pero realmente me emociona escucharlo y saber que ya está dentro, en ese lugar desde el que todo brota y en el que permanece para siempre. Porque hay cosas que aprendemos y desaprendemos, pero las  importantes, las que se guardan en el corazón, esas nunca se olvidan.

Me gusta saber que quedan muchas palabras por decir, muchas emociones por confesar, muchos agradecimientos que enviar... pero que, al final, todo se ha dicho aunque falten, porque lo importante no eran los detalles, sino la esencia. Y ha quedado desnuda ante la sinceridad.

Me gusta sentir que no llevo lastres en el viaje. Me gusta caminar descalza. Me gusta dormir con la persiana arriba y despertar sintiendo la luz en mi cuerpo. Y me gusta saber que otras personas dijeron no fiarse de las quienes lo hacen, pero sí de mi. Porque, al final, se puede cambiar de opinión sin romper el orden del Universo. Se puede decir "no" y "sí", y otra vez "no" tantas veces como se quiera, como se desee, como se sienta. Y es posible porque quienes nos quieren entienden que a veces nos tambaleamos y decimos algo sintiéndolo en el corazón, para después sentir lo contrario con la misma fuerza.

Y no importa.

Eso es lo más importante: que no importa.

Mario me acompaña en el camino desde años. Hemos vivido muchísimas cosas juntos: buenas, rebuenas, malas y remalas. Juntos y, en un par de momentos, separados. Pero no importa, porque el amor que nos tenemos ha superado todos bandazos y abordajes que hemos sufrido hasta ahora; porque a mi no me importa lo que haga, sino lo que siente; porque a él no lo importa lo que hago, sino lo que siento; y porque, después de todo, siempre estamos nosotros.

Me gusta tenerlo en el barco. Me gusta mirarlo.

Dani dice que Mario siempre está contento. Yo sé que no, pero él lo ve de esa manera y a mi me parece maravilloso que alguien pueda mirar a otra persona y verla así. Y entiendo que los ojos que miran a los que ven esa alegría se sienten felices y orgullosos de contemplar la escena y disfrutarla.

Hoy, por fin, me he liberado. Y me doy cuenta de que la libertad me permite ver aún más belleza en los detalles del mundo.

Soy tremendamente afortunada.

Gracias a los que hacéis posible esta vida maravillosa.

sábado, 17 de mayo de 2014

Triste


Estoy triste. Sé que forma parte de las emociones vitales, necesarias y maravillosas cuando han pasado, pero ahora se me antoja un poco duro estarlo. Me prometo que sólo por hoy, por ahora, por este preciso momento, me voy a permitir el lujo de diluirme. Sé que lo conseguiré: es cuestión de voluntad.

Hoy entiendo la soledad existencial de la que hablaba Sartre. Inevitablemente solos en un mundo lleno de gente. Y, lo que es aún peor, rodeados de personas que nos quieren. Pero es así. Sóla. Sin un brazo que echarme al alma ni un cuerpo que me acoja.

Hoy me siento así. Mañana será otro día. Mañana, que puede comenzar tras este sueño.

domingo, 19 de enero de 2014

Tierra

Somos parte de la tierra. Inevitable y milagrosamente, porque a veces merecemos que nos riña un poco más, que nos aleje, que nos castigue...

Somos parte de la Tierra y debemos cuidarla. En cierta manera, somos sus Amos, pero estamos haciendo un muy mal ejercicio del poder que nos ha sido otorgado. Abusamos, sin piedad y ni siquiera tenemos en cuenta cómo se encuentra.

Una de los mejores momentos en una relación BDSM es aquel en el que el Amo coge a su sumisa y la cuida; el momento en el que ella siente que puede con todo porque Él la acompaña, porque Él está a su lado...

Y, sin embargo, estos seres humanos que somos,
descuidamos el bien más preciado que tenemos como especie.