Me regalo y adorno mi cuerpo como el regalo precioso que quiero darte. El alma, que ya conoces, siempre está enlazada...
martes, 30 de octubre de 2012
domingo, 28 de octubre de 2012
El collar
Nunca
he sido mujer de collares ceñidos. Mi amigo eternoaprendiz dice que soy
alérgica a ellos, y no quiero quitarle razón, porque me conoce bastante
bien, pero el caso es que nunca los he llevado porque, sencillamente,
me apretaban, me dolían, notaba constantemente algo ahogándome...
Siempre he sido más de colgante, de cadena que exista, pero me deje suelta.
Si buscamos analogías o asociaciones piscológicas seguro que las encontramos rápidamente.
El
caso es que llevo tiempo deseando tener uno. Como muchas otras cosas en
la vida, algunas cambian de sentido cuando hay alguien que les otorga
uno nuevo. Lo que antes era algo sin demasiado sentido para ti de
repente pasa a significar muchísimo.
El collar más importante se lleva en el alma, y no aprieta, no duele, no ahoga. Ése lo llevo desde hace mucho.
El otro, el que deseo, llegará, seguro. Pero, probablemente, sea el que menos importa, sobre todo ahora, que pensarlo no duele.
sábado, 27 de octubre de 2012
Expectativas incumplidas
No siempre las cosas son como las queremos. No siempre salen como deseábamos que fueran mientras las imaginábamos, porque (por lo menos yo) tendemos a pensarlas, aunque sea sólo un segundo antes de comenzar a realizarlas, de una manera determinada.
Las circunstancias que llevan a que las cosas no sean como queremos son muchas y muy variadas, y suelen quedar lejos de la posibilidad de cambio.
Yo, experimentadora nata, tiendo a crear cosas en mi cabeza para poder realizárselas a Él como un regalo. Las pienso, las ensayo, las repito (cada vez con un toque distinto)... Y luego, a la hora de la verdad, salen como les parece a ellas, sin tener para nada en cuenta cómo yo las había planeado y desarrollado antes.
Antes me agobiaba, pero ahora ya no, porque una de las mejores cosas que tiene preparar algo con ilusión es, precisamente, lo mucho que se disfruta haciéndolo.
Aprender a asimilar que las cosas no siempre salen como queremos nos hace más felices a nosotros, y evita que los demás sufran las consecuencias de nuestras expectativas incumplidas.
domingo, 7 de octubre de 2012
Otoño
El otoño es esa época del año parecida a los jueves: no es la dicha absoluta, pero promete. No es el trabajo duro, pero se resiente.
Sin embargo, para mi, es un momento mágico. Tengo muchas imágenes otoñales en mi cabeza, muchos recuerdos asociados a las hojas de los árboles alfombrando las calles, muchas ilusiones nacidas, muchos miedos espantados...
Para mi el otoño es, ni más ni menos, el nacimiento de la esperanza.
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