Ella deseaba poder dormir a Su lado y despertar junto a Él. Tenía en la
cabeza y en el corazón sueños anidados, todos relacionados con Él, pero,
de entre todos ellos, el que más anhelaba, aquel por el que hubiera
dado media vida, era el que Él durmiera, que fuera capaz de soñar
tranquilo y amado; que su cuerpo y su alma estuvieran descansados para
poder disfrutar de las menudeces de los días, de esas pequeñas cosas que
hacen la vida bella.
Ella quería, deseaba, poder darle paz en la noche y en el día.
Y entonces pensó que le contaría un cuento cada día.
Comenzó un 15 octubre, una fecha tan maravillosa como cualquier otra para hacerlo. El día que ella sintió que Él lo necesitaba.
Como casi todas las cosas que nos llegan de oídas habré inventado muchos
de los detalles (¡seguro!), pero la esencia de la historia espero poder
reflejarla con fidelidad.
Primer día.
"Yo antes estaba completamente sordo. Y veía a la gente, de pie y
dando toda clase de vueltas. Lo llamaban baile. A mi me parecía
absurdo.. hasta que un día oí la música. Entonces comprendí lo hermosa
que era la danza". Anthony de Mello, El canto del pájaro.
Tú has sido y eres mi música.
Tus manos hacen brotar melodías; tus ojos me llevan a mundos que no conocía; tu risa me transporta a otro Universo...
A tu lado escucho sonidos que resuenan en mi.
Gracias, mi Amo, Dueño y Señor, por ser.
Y dicho esto le miró a los ojos, se los besó y se tumbó a su lado rozándole con su pierna.