No siempre es fácil describir lo que una siente, así que se acude a imágenes generales para poder ser entendida por los demás. Sin embargo, hoy siento la necesidad de explicarles (a ustedes, que son literalmente cuatro personas) qué pasa por esta cabeza, por este corazón, por este cuerpo que ya no es mío, que nunca lo ha sido...
Desde ayer suena en mi cabeza una canción de Víctor Manuel: Pablo y Juana.
Les cuento, empleando para ello la letra de esa canción:
Hablan con los cuerpos, las miradas, nada importa alrededor
Porque muchas veces olvidamos que hay palabras que no se dicen, gestos que abarcan el Universo, abrazos que devuelven la Fé, miradas que encuentran secretos, silencios que marcan el corazón, besos que arraigan a la Tierra, mordiscos que arrancan carne pero devuelven vida... Y Él consigue que todas estas cosas y muchas más tengan sentido. Consigue que no importe nada que no sea Él, yo, nosotros, ese espacio-tiempo que nos rodea y eterniza.
Viven en lo límites del tiempo y son mucho más que dos.
Porque no somos dos solos en el Universo: somos todos los que fuimos, los que encontramos, los que perdimos, los que viven juntos a nosotros, los que nos encontramos por la calle y despiertan nuestros ojos, los que cantan y hacen que la vida tenga banda sonora, los que pintan los colores, los que riegan nuestros campos, los que escuchan, los que hablan, los que amamos, los que amamos... los que amamos. ÉL es un siempre que ahora tiene sentido. Yo soy Él en este tiempo, que es precisamente el de la coindidencia, pero no el de la existencia, que es desde siempre, desde que fuimos, desde el primer momento en que todo tuvo luz.
Tienen quince años...
La ilusión, las palabras, esa sonrisa que nace sin aparente porqué debajo de una cara con alguna que otra arruga, pero joven... inmensamente joven a su sombra, a su luz, debajo de ese saber que existes, que nos hemos encontrado (¡por fin!)... en estos quince años del alma.
...contra todos los que hicieron del amor una obligación, un papel firmado, unas palabras, un asunto sin valor
No es algo que deba ser, sino que existe al margen de todo. Un sentimiento que excede las palabras, que cuesta definir porque se queda en lo hondo; un camino que no tiene destino si no es Roma, donde todos se cruzan, donde se encuentran peregrinos, donde los amantes se besan dando sentido a años de historia olvidada hasta entonces...
No firmaremos papeles que determinen. No hace falta, No es necesario... el vínculo existe más allá de las promesas.
Ellos que improvisan la mañana de aquel parque en un rincón
En cualquier rincón siempre es amanecer, despertar, conocer, descubrir... Sus palabras, sus gestos, su vida regalan flores, árboles, savia brotando de una luz que despierta el día... todos los posibles concentrados en la consciencia de que amanece.
que se presintieron siete meses hasta verse en un café, por primera vez
No sé cuánto tiempo nos hemos presentido. No sé si alguna vez hemos sido conscientes de que lo hacíamos, pero el hecho es que ahora, que ya estamos, lo sabemos. Da igual el tiempo que hubo antes: no importa cuántos días hayamos tenido ni cuánto hayamos esperado... sólo que merece la pena haber vivido todo lo anterior para llegar a este ahora de esta manera. Sólo que, en un momento, llegamos. Nos encontramos en la casa de la vida, o de vida (que no es lo mismo, pero es igual), por primera vez. Estabas allí, increíble, sentado. Tan lejos y tan cerca... La primera vez, la única, porque ya nunca nos hemos vuelto a separar... nunca.
Pablo y Juana hicieron explosión
Tú y yo dejando toda la metralla fuera de nuestras vidas; a solas con la sensación de algo infinito haciéndose paso en lo sencillo, en la risa, en los llantos, en los abrazos...
fue de corazón a corazón
como son todas las cosas verdaderas: de un centro a otro, directamente, sin pasar por racionalidades ni definiciones. Sólo un corazón frente a otro, desnudándose, despojándose de las locuras y de las corduras inmovilizadoras. Sólo Tú y yo. O sólo Tú... da igual.
Tejen su red de miradas,
Porque es necesario crearlas, saber qué piensa el otro, descifrar en el lenguaje de los ojos... Y es necesario que sea una red, que tenga sentido con todos los ovillos colocándose, que se cree poco a poco, que sostenga, que aguantem que sientas como la red abarca tu mundo por completo...
se estudian, se estrechechan, se acoplan
Aunque no hace demasiada falta que nos estudiemos. Esta sensación de conocernos desde siempre hace que sea innecesario, pero lo hacemos. "Yo quiero que me conozcas", te dije, "soy la primera y más interesada en que lo hagas de manera fervierte" y por eso estoy constantemente desnuda, lejos de recelos, de miedos, de angustias innecesarias. Estúdiame si así lo deseas, pero ya tienes el doctorado...
inventan la vida y después...Pablo y Juana hicieron explosión.
Inventar la vida no es más que sentirla, saberla dirigirse a donde uno quiere sin dejarse condicionar por los detalles en los que, a veces, nos perdemos. Tú inventas la mía con Tu existencia. Nosotros damos sentido a lo que somos, a lo que fuimos; sentamos las bases de lo que seremos, creamos caminos andando, conociendo, diciendo, soñando, compartiendo ese todo que somos y resulta más en compañía.
Toda la ciudad se reducía a unas hojas de papel: ella le dejaba algún mensaje y recogía los del Él
Toda la vida se redujo, en ciertos momentos, a leer el ascenso o descenso de nivel; a tus escritos, a los míos... a saber que pensabas en mi mientras las teclas viajaban debajo de tus dedos; a que mis pensamientos navegaban hacia tus ojos a través de palabras escritas; a las respuestas anheladas, a un privado que se abría como por arte de magia en mitad de una charla que se convertía en nada tras la aparición del saludo en la deseada ventana.
...hasta que una vez se descrubieron en la misma habitación escribiéndose.
... Pero un día llegaste y entonces coincidimos en la misma habitación, compartiendo mesa, risas, pensamientos... Luego, más tarde, tras un precioso fin de semana, coincidimos en la misma entrada, escrita cada uno desde sus ciscunstancias, diciendo lo mismo, agradeciendo a la vida habernos encontrado, habernos visto, compartir palabras en el mismo tiempo.
Fue como mirarse en un espejo y quedar prendido en él
Y todo cobró sentido. Te miraba y era difícil pensar que existieras de esa manera. Si hubiera dibujado a alguien hubieras sido tú desde todas las perspectivas, con todos los detalles... ese ser que coincide exactamente con quien yo hubiera inventado. Milagro. Maravilla. Sorpresa. Miedo. Todos los yoes que había salieron a la luz a descubrirte, a ser descubiertos, a sentir que era real esa idea, la imagen eterna de quien se sueña sin ser consciente.
Fue como expulsar todo el deseo por los poros de la piel
Me besaste, me quisiste, me arancaste los miedos uno a uno, a mordiscos, a dentelladas, a caricias... Cada poro de mi piel pedía tu existencia. Cada poro de tu piel buscaba la mía. Dos cuerpos recipientes y dadores, sin tapujos, de un deseo albergado durante años. Unos dedos que hurgaron el alma mientras encontraban placer anidado. Unos silencios que encontraron calderones donde relajarse y excitarse al mismo tiempo.
Fue volar prendido a una cometa hasta una nube de algodón columpiándose
No sé cómo son las nubes de algodón, pero sí cómo es estar en tus brazos, en tus manos, a tus pies... El mejor lugar del mundo para vivir, para sentir, para decir, para escuchar, para callar, para desear... Volamos hacia una vida que escogemos, que dibujamos, que deseamos. Puede ser una nube de algodón o un lecho de pinchos. Da igual: será maravilloso de todas maneras y Tus manos me mecerán y las mías se estercharán con las tuyas para sentir el vuelo, el columpio, la brisa que nos besará mientras ascendemos.
Tú y yo hicimos explosión: fue de corazón a corazón.