Algunas veces decimos "moriría por ti" como si esto fuera el máximo sacrificio que pudiéramos hacer. No le quito nada de gloria al hecho, la verdad, pero me parece que hay otros actos mucho más loables que ése.
Morir es la entrega de todo, pero de cuajo. Morir significa que se acaba, que no hay más detrás, que se termina el camino...
Sin embargo, vivir es bastante más complicado. Vivir significa levantarse cada mañana, con más o menos ganas, y disfrutar de cada momento del día; ir al trabajo con una sonrisa y hacer todo lo posible porque las cosas sean de la mejor de las maneras; quedar con amigos y disfrutar de la charla, incluso esos días en los que lo único que una quiere es estar sola en casa...
Vivir significa disfrutar de la suerte de tener gente a la que amamos cerca; ver su sonrisa y sentir que el Universo entero se pone de nuestra parte; soñar y luchar por los sueños... y que sonriamos nosotros cuando tenemos pocas ganas.
También es llorar, y sufrir, saber que se saldrá de ésta como de tantas otras... Significa que habrá lágrimas que se alternarán con risas desbocadas.
Y yo, sinceramente, prefiero entregar esa vida que el fin de la misma.
Ni quiero morir por ti ni que tú mueras por mi.
Lo que quiero, de todo corazón, es regalarte cada momento de esta preciosa vida.
