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martes, 6 de diciembre de 2011

Nunca nadie cometió tan alto error como aquel que no hizo nada porque sólo podía hacer un poco.



Esa frase, evidentemente, no es mía. He buscado en san google, pero no me devuelve respuestas, así que, de mano, les comunico que es de alguien que no soy yo.

Muchas veces pienso en todas las cosas que no he hecho, en lo difícil que sería llevarlas a cabo en el caso de que se diera la oportunidad de hacerlas y en cómo me manejaría en determinadas situaciones.

No crean que me bloqueo cuando lo pienso, ¡qué va!... En general soy mujer de retos y me gusta aceptarlos, siempre que me vea capaz de afrontar las consecuencias (por lo menos las previsibles) de realizarlos.

Pero... sí me entran dudas.

Como soy una mujer que cree firmemente en la comunicación, si ese reto implica a otras personas suelo decirles mis miedos, mis reticencias... pero no con el fin de evitar que ocurran, sino con el de avisar de en qué situación me encuentro antes de comenzar el camino, porque antes de empezar rutas desconocidas está bien que los compañeros de viaje sepan de qué punto se parte, ¿no creen?...

Pues eso: que a veces pienso que puedo hacer poco, pero nunca cometo el error de no hacer nada.

Saludos de martes-domingo en el que toca pensar que mañana ya es jueves.

jueves, 17 de noviembre de 2011



Cuando se comienza una relación hay momentos de inestabilidad propios de ese principio, del desconocimiento natural y de los miedos de mostrarnos como realmente somos ante alguien que, probablemente, nos ha inventado de una manera muchísimo mejor de la que hemos hecho nosotros mismos.

Y, por lo menos a mi, esa sensación me incomoda temporalmente. Quiero decir que me resulta poco confortante tener que estar explicando continuamente cosas que a mi me parecen de lo más normal, pero es lógico tener que hacerlo porque la otra persona sólo tiene parte de la información global. Normal. Supongo que Él se ve haciendo lo mismo desde el otro lado del espejo.

Y hoy, por ejemplo, me dice que hay cosas que no comprende; que hay datos que le he dado de manera parcial o que he omitido alguna información.

Pues, sinceramente... es probable que hasta tenga razón. En los comienzos de las relaciones hablamos de cosas que suceden en ese momento. El pasado que ha llevado a ello no suele ser demasiado trascendente en algunas cosas y no suele ser necesario hablar de ello. Por otra parte, aquello que no detallábamos porque no teníamos por qué pasa, en un segundo, a cobrar importancia y todo aquello que dijimos en un momento determinado, cuando Él no era Él y yo no era Él, hace que lo dicho hoy tenga poco sentido.

Entiéndanme, por favor: el principio, el origen de las cosas no se conoce milagrosamente de la noche a la mañana. Hay que hablar, escuchar, observar y preguntar mucho antes de que el pasado (clarísimo para quien lo vivió, se supone) tenga cuerpo y sentido para quien era ajeno a esa vida.

Es probable que al principio se escuche muchas veces "No lo entiendo". Y no sólo es normal, sino que, además, es necesario. El movimiento se demuestra andando. La vida, viviendo. Las parejas, conociéndose.

Hoy, día de algún que otro No entiendo salido de su boca sólo puedo decir que Le quiero, que todo irá bien y que cada vez que preguntamos y escuchamos la respuesta estamos a menos distancia del futuro.

...desde siempre.

gonzoletta.