lunes, 28 de noviembre de 2011

Anoche


Hay noches que son poesía, que una vive sin ser demasiado consciente de la magia que la envuelve, sin saber a ciencia cierta si en verdad hubo un antes o sólo recordando con nitidez que hubo un después...

Hay noches que una se deja llevar, lejos de quien ha sido, lejos de los pensamientos, del racionalizar cada paso, de pensar cada movimiento, de ser yo, yo, yo... Y se pasa, como por arte del arte, a ser un tú que luce el cuerpo del yo, a volar por el Universo como una pompa de jabón, llena de vida, de reflejos, de luz, de deseos, de arte, de vida... Una pompa que nace de las manos de quien crea, de quien sopla, de quien se esfuerza por unir el jabón, el agua, el aliento en un sólo ser que se aleja en el cielo.

Bastaría un suave toque de un dedo para romperla en mil pedazos, para destruir la burbuja preciosa que vuela, pero las manos que la crean desean que siga volando y esperarán a que estalle por sí misma para ponerse debajo y recoger las gotas en el cuenco que elaboran para recibirlas.

Hay noches que una se convierte en pompa de jabón y se deja llevar por el viento hasta lugares que desconocía; noches que mecen el alma en un acunar delicioso, lleno de paz y de turbulencias...

... y lo más maravilloso de esas noches, lo que hace que sean mágicas, no es sólo el infinito viaje hacia ser no siendo, sino que quien estuvo creando espere la vuelta para acoger en su regazo.

Gracias, Señor... desde siempre.

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