miércoles, 2 de noviembre de 2011

Dolor


Es curioso que una persona que se define como sumisa se queje del dolor, ¿no creen? Pero es así. Ahora me siento un acerico, agujereado por todas partes, llena de pequeñas heridas que no matan, pero duelen aunque, al fin y al cabo, dan sentido a la existencia de hoy.

No me gusta que las personas me duelan. No es lógico ni bonito que alguien a quien queremos nos aseste un espadazo que cruce el corazón de lado a lado. Pero, por otra parte, si conseguimos quitar Su dolor con el nuestro... ¿no tiene sentido?

Pero he aquí la pregunta del millón: ¿lo quita? ¿puede el hecho de herir a alguien evitar o paliar el dolor que siente el que lo inflige? ¿puedo yo con el mío evitar que Él lo sufra?...

Si fuera así, lo aguantaría mil veces.

No he podido expresarme. No he podido decir ni emociones ni sentimientos ni pensamientos. Me ha llamado shere (¡¡¡shere!!!) y ha dudado.

Sus dudas sí me han herido. Me han dejado mirando la pantalla como si fuera otra persona la que leía. Me han dejado deseando escuchar una voz al otro lado, y aquí dentro. Me han arrebatado el abrazo que me estaba siendo dado. Me han doblado la espalda y las rodillas para dejarme tendida sobre piedras frías que, sin emoción alguna, me machacaban.

No entiendo que la gente dude. No entiendo, mejor dicho, que Él dude. Puede que sólo tenga que estar, sin más, sin necesidad de comprender nada. Puede que no sea yo quien Él pensaba. Puede que no merezca estar a su lado. Puede que también yo haya hecho daño. Puede que no sepa transmitir lo que siento. Puede que ahora toque llorar y aprovecharlo. Puede que no...

Todo ocurre por alguna razón y aquello que no nos mata nos hace más fuertes. No hay más. Ahora echo de menos Su brazo para asirme... y me encantaría sentir su poder confirmado que no hay dudas.

Saludos de noche horrible. Y no, no quiero disfrutarla.

4 comentarios:

  1. aunque a veces el dolor nos impida verlo, la duda y la incertidumbre tambien nos enseñan a vivir, se de tu dolor porque lo siento en mi, no es igual claro, pero los dolores siempre son distintos, y no creo que un dolor quite otro dolor, pero coexisten, por fortuna y por desgracia, solo puedo decirte que aunque duela tambien es sentir, peor es la indiferencia, te quiero shere

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  2. Siento, porque comprendo, tu dolor. Ese estar sin estar. Como una corrida a medias. Ese querer sin su par. Una mala paja. Me duele hasta lo inverosímil verte los hilos tensos y una mano dubitativa en la cruceta. No hay aspirina para eso. Solo fiebre. Aqui me tienes si me necesitas.

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  3. Queridísima vida: es verdad... los dolores son signo de que se vive. La cosa es admitir que tiene que ser así y aprender con ello. Te quiero, vida. Mucho

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  4. Sé que estás. Sé que me quieres. Sé que cualquier cosa sabiéndote en mi vida siempre será mejor. Mil besos y mil abrazos, caballero.

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