A pesar de todo lo que me gusta internet, de lo muchísimo que disfruto escribiendo en los blogs y de la alegría que me da chatear, he descubierto que no soy un ser virtual.
Me explico:
Veo toda esa faceta de mi vida como un juego, divertido y maravilloso, en el que soy una parte de mi que me gusta, que me nace de dentro, que me hace pensar en facetas que normalmente no saco a la luz. Pero no es mi realidad.
Yo necesito saborear los cafés; necesito quemarme la lengua por haberlos tomado demasiado calientes; necesito sentir que se me olvidó endulzarlos y el sabor resulta amargo... Y puedo jugar a que me tomo uno, como cuando de pequeña jugaba a las casitas, porque tengo ese sensación en la memoria y me resulta fácil pretender que es real;pero en cuanto pasa un tiempo, el justo de unir mis dedos como asiendo una taza imaginaria, el café virtual se convierte en aire y me canso de pretender que tomo un café que sabe a nada.
Soy carnal. Necesito besos sentidos en la piel; miradas que me traspasen; mordiscos que me enerven; brazos que me rodeen; ojos que me vean, que ver...
El mundo virtual es una maravillosa posibilidad de conocerse a uno mismo, pero sólo como una aproximación a esa parte que tenemos miedo a descubrir en la realidad. Por supuesto que soy lo que parezco en la red, pero no soy sólo eso.
Nunca estoy triste, nunca enfadada, nunca demasiado alegre. Porque, cuando ocurre eso, lo que me menos me apetece es que otros seres jugando a las casitas me inviten a café. Lo que quiero, en esos momentos, es que me hables, que me mires a los ojos, que me abraces, que me desnudes cuerpo a cuerpo y huelas lo que siento; que veas brillar mis ojos, sonreir con ellos...
Y esos miedos que afloran en casitas hechas de cartón dejan de existir cuando me tocas; la pasta que saboreo, un poco picante sin serlo demasiado, quema en mi boca cuando tus manos han manjeado los ingredientes; cuando se ha hecho demasiado porque estábamos en algo mejor mientras se cocía...
Me encanta la vida virtual, mucho. Muchísimo.Me da la oportunidad de conocerte, de conocerlos, de aproximarme...
...para que este yo que sí se alegra infinitamente, que se desconsuela, que se despista, llegue a quemarse los labios con el calor de un café a tu lado.
Saludos de sábado virtual en el que tengo que salir corriendo para comer tortilla.
Os quiero, les quiero... (por cierto, ¡bienvenida a laprincesa{Celta}): está en su casa, como todos).
A ti... desde siempre.

una tortilla estupenda para personas reales con cuerpo alma mente y corazon, pero ves aunque no puedo paladearla mas que nada porque estoy lejos agggg, siento que tu si, pero eso no es virtual, es emocional, asi que como tu digo viva el real y usemos lo virtual, sin mas, que te quiero un beso mi cuentacuentos
ResponderEliminarmaria
¡Qué rica la tortilla, María! De esas poco hechas, con el sabor del calor del fuego todavía en ellas... Mmmmmm... tu emoción estaba conmigo, sí... pero la tortilla me ha he comido yo :-)
ResponderEliminarLo virtual nunca puede suplir la realidad, más bien puede ser un buen complemento, depende de como la uses. Virtual puede ser un chat, una conversación telefónica, mediante messenger, una cam o o un simple correo electrónico, así que en principio todos somos "virtuales".
ResponderEliminarDe todas formas coincido con vida, a veces lo virtual puede ser más emocional que otra cosa, y no tengo duda que lo emocionales y debe ser tan real y vívido como la vida misma piel contra piel. ... Desde siempre mi querida mitad.
Señor Baalkiss... Lo virtual es virtual. Sólo el cerebro y la imaginación pueden llegar a reproducirlo. Yo no he llegado a eso... aún. De una mitad a la otra...desde siempre.
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