domingo, 20 de noviembre de 2011

Engranajes


Al igual que las máquinas, las relaciones humanas están llenas de engranajes (más o menos complejos) de los que dependen, por los que funcionan. El principal de todos es la comunicación, siempre. Por mucha cantidad de piezas que tenga, por mucha dificultad que tengamos en entender cómo se ensamblan unas con otras, al final todo se reduce a dos piezas que deben encajar. Dos a dos todas, siempre.

Cuando se monta la máquina hay que tener especial cuidado en que las piezas encajen exactamente como deben hacerlo; que cada diente corresponda con la hendidura entre los dientes de la otra pieza; que se muevan libremente, sin roces que provoquen demasiada temperatura, pero controlando que la holgura tampoco desboque el mecanismo.

Uno debe tomarse su tiempo en montarla y perseverar si es que quiere que funcione. Porque a veces dan ganas de dejar la máquina por un engranaje, y tenemos el absoluto derecho de negarnos a perder el tiempo y la energía en cosas que nos minan. Siempre podremos seguir con la vida que teníamos, sin esa nueva incorporación que ya no nos merece la pena.

Sin embargo, el hecho de haber empezado la creación de una nueva máquina supone que hemos puesto ilusión en ello, que deseamos que funcione, que queremos ver esas ruedas dentadas uniéndose felizmente y haciendo que todo vaya. Y, sinceramente, las dificultades del montaje no deberían pararnos.

La comunicación es fundamental entre aquellos que empiezan una relación. Y sé que es uno de los enunciados más conocidos de Perogrullo, pero no por eso deja de ser necesario recordárnoslo.

Todos los pequeños resquicios que dejamos de lado pensando que se salvarán en el futuro acaban creando una holgura interminable entre las piezas. Hay que esforzarse en encajarlas, en no dejar nada al azar, en mirar cada diente de cada rueda para que las dos comiencen a funcionar desde la perfección.

Con el tiempo las piezas muestran signos de deterioro. Normal. Pero la máquina ya funciona y es fácil saber dónde está el problema. Ya anda y sólo es cuestión de detectar el origen y arreglarlo.

Una nueva máquina, con todos los engranajes, supone muchas puestas a punto; muchos pequeños detarlles; mucho esfuerzo. Nadie ha dicho que sea fácil, pero sí que merece la pena montarla en condiciones.

Buenos días. Saludo de domingo en el que sólo importa que ayer engrasamos y encajamos uno de los mecanismos.

... desde siempre.

6 comentarios:

  1. Magnifica comparativa, si señorita.

    Es fundamental tener el "3 en uno" preparado y dispuesto cuando algo falla en ese mecanismo.

    Un beso.

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  2. "3 en 1" preparadoooooo... Un saludo y gracias por volver a esta casa.

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  3. "...desde la perfección." ¿PERFECCIÓN dices, chatina?...¿Desde cuando el humano es una máquina perfecta?...¿Se pueden pedir peras al olmo?. Ya se, ya se..., pedir se puede, peeeero...
    Lo del "3 en 1" me parece buena idea..., sobre todo a ciertas edades, ¡¡me lo apunto!!
    Un besito, chatina...y un capón (con abrazo incluído) a ese peazo de Amo que tienes..., que aguantar. (jejeje)
    Chema.

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  4. Tienes razón, Chema... comenzar desde la perfección igual es mucho pedir, pero entendámoslo en términos matemáticos: tendiendo a ella. Un besazo para ti, y mil y un besos. Te queremos

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  5. Me preocupa seriamente coincidir con el Señor de los capones. Si el universo, con todas sus reglas físicas y orden es puro caos, yo prefiero ni pensar como soy...

    Me quedo mejor con la imperfección soportable, las pequeña averías y desajustes, que a fin de cuentas son las cosas que hacen buscar esa inalcanzable perfección.

    Mil besos salteados con algún que otro azote. Desde siempre mi perruca

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  6. Gracias por preferir la imprefección soportable: eso me da más oportunidades de hacerte feliz... :-)

    ...desde siempre, Señor.

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