sábado, 3 de diciembre de 2011

Confesiones



Para saber muchas cosas de mi misma lo primero que he tenido que hacer es aceptar que una es como es. Y esto no quiede decir que no deba intentar cambiar aquellas cosas que me disgustan, sino que debo partir de mi misma para llegar a mi misma.

Esto me recuerda que me debo una confesión. En realidad son varias, pero empezaré por la que me parece más inocua...

Me aburre mirar al mar.

Es una cosa que me sucede desde siempre. Las imágenes bucólicas de gente romántica mirando una bahía de ensueño sencillamente se escapan a mi capacidad de comprensión. He aprendido a vivir con ello y entiendo lo que la gente quiere decir cuando hablan del agua eterna, de los movimientos, de la paz, del encuentro con uno mismo... No sólo he aprendido a entenderlo, sino que además soy capaz de hablar en ese idioma, casi como bilingüe.

Me gusta mirar al mar un poco, un poquísimo. El ratín que tardo en empezar a sentir que hay muchos sitios mejores en los que pensar, que me tengo que planchar o el porqué de que las magdalenas que cocino no suban... ¿igual les falta levadura?... Ainsss.... que me disperso.

¿Ven? Eso me pasa. No puedo, sencillamente, sólo ver el mar.

En otras cosas me pasa lo mismo. No puedo, no me sale, no soy capaz, de observar quietamente cómo las vida transcurre sin más delante de mis ojos.

Saludos de sábado confesional.

4 comentarios:

  1. es estupendo que no te guste mirar al mar, tan estupendo como que te guste mirar las estrellas, pero sobre todo es estupendo que te gustes y te guste lo que haces, a mi mirar al mar, sentarme en la orilla dejar que el agua tape mi cuerpo y escuchar ese susurro, eso si me aburre mucho mirar la tele, chica que cada uno con lo suyo, asi es magnifico, eso si detesto cuando la arena se mete en el mismo chi....., ah no que es la folla, eso la folla, que te quiero preciosa

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  2. Gracias, vida, porque siempre me he sentido algo "rara" por esto. Tuve un amor de la adolescencia al que amaba con locura (yo a él, porque nunca me correspondió) que siempre me llevaba a ver el mar. Uffff... Ni siquiera a su lado me gustaba, oye, pero ¡disimulaba tan bien!...

    Te quiero, reina mora. Muuuuuucho.

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  3. Para mi, mirar lo que es mirar, después de 5 minutos ya no aguanto más, eso si, no me canso de sentirlo cerca y olerlo, saber que está ahí.
    A mi me aburre horrores los spa, ufffff, eso de estar a remojo, piscina fria, piscina caliente, me producen el efecto contrario, me estresan!!!! jejeje.

    Un besazo shere y a continuar conociéndose. Gran trabajo ese.

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  4. No he ido nunca a un spa, pero entiendo la sensación de estrés ante algo supuestamente relajante. Ya lo siento, laprincesa{Celta} porque supongo que disimular el agobio en un spa siempre es más difícil...

    Un saludo y gracias por pasearse por aquí.

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