domingo, 12 de febrero de 2012

El gran armario y las sorpresas que me regala


Una vez os hablé de mis amarios mágicos. La gente que ha venido a mi casa puede comprender que toda ella es uno.  Está llena de ideas, de belleza, de magia, de recuerdos, de aquello que recuerdo y de cosas para recordar...

Hoy se ha abierto uno de los cajones y... voilá... su camiseta. Ya no huele a él, porque la he lavado, pero no sé por qué extraña razón sí le tiene dentro... Es una camiseta fantasma, vacía pero llena. Cuando la miro, de repente, cobra vida y contiene un cuerpo que adoro, perfecto a mis ojos, que deseo abrazar, besar, mirar, tocar, oler...

 La miro y me sonrío. ¡Cuánta magia, cuántas cosas podría contarme si hablara!...

De repente, al lado surge un pantalón que conozco, pero no me pertenece... ¡¡¡halaaaaaaaaa!!! Sorpresa doble. Huele a colonia porque también ha pasado por la lavadora. Se me dibuja un gesto travieso en la cara pensando en todo que quiero hacer dentro de él, en todos los besos que ha observado, en que siento que reconocería mis manos entre millones...

Lo poso al lado de la camiseta fantasma. En realidad comparten cuerpo, así que estarán bien juntos.

Voy a colocar el resto de la ropa recién planchada y... algo más...

Me encanta que olvide cosas en casa. Me encanta saber que volverá y las encontrará. Porque ésta es también su casa; porque este armario gigante también es suyo; porque la felicidad reside, a veces, en estos pequeños asaltos de cercanía.

Y porque, sencillamente, siento que está, pero no en este momento.
...desde siempre.

8 comentarios:

  1. Tu prosa, chatina, es poética y, en este caso..., nada "metafísica".(¡¡¡lo he entendidoooo!!!).
    Pues eso, que me alegro por tu alegría..., vuestra alegría.
    Te deseo, os deseo, felicidad infinita.

    Chema

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  2. Gracias, Chema. Me gusta que me entiendas... Os quiero, os queremos. Un besazo enorme

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  3. A mi también me encanta olvidarme cosas, aunque tal vez no me las olvide tanto... Ya sabes perruca, aprovéchalos... Desde siempre pequeña

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    1. Me encanta que recuerdes olvidar cosas...

      ...desde siempre.

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  4. Las casas pueden o no ser reflejo de cada uno de los que las vivimos, pero existen casas que son prolongaciones de los que las habitan, que muestran quien vive en ella, tu casa eres tu, sus formas, sus caos y sus ordenes, sus mil y un objetos, son mil y una caricias, mil y una sonrisas, mil y una sensaciones, entrar en tu casa es entrar en ti, es vivirte a ti.

    y me encanta que encuentres su camiseta y que este alli

    espero que encuentres mi horquilla y la cuides pues estoy deseando volver a sentirla

    un beso muy dulce y mil sonrisas

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    1. Buscaré tu horquilla, aunque me temo que se habrá quedado haciendo amigos entre los libros, o la música, o el ganchillo... Me encanta que entraras en mi casa, en mi vida, en mi...

      Besos y muchas sonrisas.

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  5. Es cierto lo que dice vida.

    Tu casa nos acoge, al igual que tu.

    En ella no eres una visita, no eres alguien que se dejó caer un rato.

    Consigues que cada uno tenga un hueco, en el que se sienta más cómodo; da igual si es entre los cocodrilos o si hay que poner 0,40 €...

    Gracias por hacernos la vida más sencilla y por todo lo que nos queda por compartir.

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  6. Es que mi casa es vuestra, y no es un decir. Todos los que entráis en ella lo hacéis cuando ya formáis parte de mi, de nosotros, de ella.
    Te quiero mucho, niño. Un besazo.

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